El Festival de Cine Europeo de Sevilla escribe de nuevo un discurso propio que va más allá de procedencias, géneros y lenguajes, pero que apuesta claramente por autores con miradas no convencionales capaces de sorprender al público y a la crítica.
El Festival de Cine Europeo de Sevilla escribe de nuevo un discurso propio que va más allá de procedencias, géneros y lenguajes, pero que apuesta claramente por autores con miradas no convencionales capaces de sorprender al público y a la crítica.