Líbreme el Dios que fuere de discernir entre lo original y lo plano o vacío. No soy quién para decirle, querido lector, qué debe o qué no gustarle.
Líbreme el Dios que fuere de discernir entre lo original y lo plano o vacío. No soy quién para decirle, querido lector, qué debe o qué no gustarle.