Belén Zurbano B. en SevillaActualidad.com

Hay instantes mágicos en que la inconmensurabilidad del universo se hace patente, real, tan vívida como ese beso, o que perdiste el autobús o que en la página de tu diario habitual falta algo. Más bien, falla algo.

Belén Zurbano Berenguer.Hace semanas que me pierdo más entre mis emociones y el frenesí de mi rutina que entre las páginas de los diarios, pero alguien me hizo caer este sábado en el detalle: “a Reig lo han echado de Público”. ¡Anda ya! –aún sin tener ni idea aquello se merecía una negativa en toda regla, ¿llamémosle prepotencia? Llamémosle – eso no puede ser.

Era, y tanto que era. Fuimos al quiosco arrastrando los pasos con la lenta cadencia de los sábados en los que amaneces al medio día, compramos el periódico –los periódicos, somos almas condenadas a no ceder un ápice de nuestras individualidades-, nos llevamos el consabido librito, y nos sentamos a leer mientras el sol nos calentaba la espalda. Cuando abrí las páginas del periódico lo noté. Una sensación, como si algo extraño fuera a acontecer, como si “aquello” antes oído y pronto despreciado pudiese devenir en algo cierto. Abrí “su” página y efectivamente, el corazón me dio un vuelco. Isaac Rosa estaba más cerca de mí -o así lo sentía yo por el cambio de lado- y de repente la página estaba fea, sosa, con demasiado lector por ahí suelto. Qué nunca son/ somos demasiados –de acuerdo- pero que no a costa de una ausencia tan grande. Es lo que pasa con la cotidianeidad, que se le coge cariño. 
Indagué, pero “no se sabe nada”. Isaac Rosa se emociona y me emociona, de esa manera que solo los pensamientos compartidos, más allá de los sentimentalismos propios, pueden conmover: “Quienes ya lo echamos de menos nos consolamos pensando en eso, en cómo Reig conseguiría hacernos dudar hasta de si realmente nos gusta leerle. Han sido dos años de abrir a diario por esta página para llevarnos un bofetón. En ocasiones merecido, en otras injusto; a veces doloroso, otras circense, pero siempre inteligente”. Porque yo también me lo planteé, indignada ante la taza de café alguna mañana, “¿pero por qué leo esto si me pone de los más absolutos nervios?” Pero volvía, y volvía, cada mañana. Había días en que disfrutaba, releía embelesada la construcción de las frases, me concentraba en la idea que transmitía, siempre candente, con la sensación de que si lo pensaba más,  me quemaría. Y guardaba, por sublimes, recortes de sus “carta con respuesta”. Otros días me enfadaba con él –¡como si fuese un amigo de toda la vida!- por haber respondido tan radicalmente a una carta muy moderada, o por pasarse en ciertos comentarios, a veces hasta por radical me sacaba de mis casillas. Y también guardaba el recorte de aquel día. 
“Ofrecerle” cambiar de opinión a cultura parece un mal chiste del que él ha preferido no reírse. No faltan quienes maldicen “le echan del “periódico rojo” por más rojo todavía”.  Y evocan a Montalbán. ¿Sería ridículo que un diario que se acompaña de libros de Lenin los sábados echase a un rojo por eso, por rojo? 
No se sabe nada, pero el análisis de Carlos Martínez en La tercera Información, asusta:
Público ha emprendido el mismo camino [en referencia al “giro al centro” del diario El País] pero a mayor velocidad. Nacho Escolar no duró ni dos años como director del diario de Mediapro. Fue sustituido por Félix Monteira, un subdirector de El País. Rafael Reig ha sobrevivido unos meses a Escolar. Sin duda este brillante, provocador, irreverente y divertido columnista ha sido despedido por sus opiniones, demasiado a la izquierda para un diario que quiere competir por el mismo mercado que El País”.
“Con la sonrisa despeinada de ir en contra de los vientos” [Marea: Petenera]

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