España hizo vibrar a San Pablo en un partido en el que los hombres de Juan Orenga intimidaron en la pintura para dejar en nada el potencial físico angoleño, pese a dejarse ir en el segundo periodo.
España hizo vibrar a San Pablo en un partido en el que los hombres de Juan Orenga intimidaron en la pintura para dejar en nada el potencial físico angoleño, pese a dejarse ir en el segundo periodo.