De izquierda a derecha: Carlos Santana-Molina, Elena Rivas-Marín y Damien Devos, del Centro Andaluz de Biología del Desarrollo (CABD)
Investigadores del CABD

El Centro Andaluz de Biología del Desarrollo (CABD) ha obtenido la distinción María de Maeztu de excelencia, que reconoce los centros y unidades que realizan investigación de frontera altamente competitivos y que se encuentran entre los mejores del mundo en sus respectivas áreas científicas. De esta forma, este instituto ubicado en Sevilla recibirá 1,8 millones de euros para avanzar en sus líneas enfocadas en la Biología del Desarrollo para las próximas cuatro anualidades, en concreto el periodo comprendido entre 2022 y 2025.

Esta distinción se engloba en el Subprograma Estatal de Fortalecimiento Institucional, y ha sido aprobada por la Agencia Estatal de Investigación (AEI), dependiente del Ministerio de Ciencia e Innovación, que resolvió provisionalmente el pasado viernes la convocatoria del programa de Centros y Unidades de Excelencia Severo Ochoa y María de Maeztu.

Jaime Carvajal, vicedirector del CABD, afirma que “desde su creación se planteó como un centro de excelencia científica enfocado en desentrañar los mecanismos genéticos, moleculares y celulares detrás del complejo proceso del desarrollo embrionario, así como investigar aspectos fundamentales en las áreas de genética, microbiología y biología celular, utilizando para ello multitud de modelos biológicos, y con una visión abierta al desarrollo de nuevas aplicaciones biomédicas y biotecnológicas”.

Así recuerda que la concesión de un primer distintivo de Excelencia María de Maeztu en 2017 “permitió lanzar nuevas líneas de investigación y nuevas plataformas de servicios tecnológicos emergentes” y añade que “la concesión de este segundo distintivo María de Maeztu nos permitirá dar un salto cualitativo y cuantitativo, fortaleciendo las líneas iniciadas, sumando nuevos científicos de excelencia que incorporen tecnologías de última generación, promoviendo el desarrollo profesional de científicos jóvenes con grandes capacidades, todo ello dirigido al estudio a nivel molecular, energético y fisiológico de las interacciones entre distintas células y entre distintos organismos.

Por su parte, el futuro director de la Unidad María de Maeztu, Juan Pablo Couso, afirma que “el programa “Decision making in cell collectives across scales” (DMC3) quiere comprender los procesos que, ocurriendo en múltiples escalas, dan lugar a la organización, mantenimiento y evolución de colectivos multicelulares. DCM3 permitirá descubrir principios generales de regulación genómica, su efecto en la función de las células y los mecanismos de coordinación entre éstas para formar estructuras funcionales, e incrementará el conocimiento de la deriva patológica de la función tisular normal, y sobre el modo en que la evolución opera durante la generación de nuevas formas y funciones multicelulares”.

El consejero de Transformación Económica, Industria, Conocimiento y Universidades de la Junta de Andalucía, Rogelio Velasco, enfatiza que “la investigación andaluza sigue dando buena muestra de su talento. En los últimos dos años siguen creciendo en nuestra región los nuevos reconocimientos María de Maetzu obtenidos por nuestros grupos. El Instituto de Matemáticas de la Universidad de Granada (IMAG) acaba de entrar a formar parte de este selecto grupo, uniéndose al Departamento de Agronomía de la UCO y también al Centro Andaluz de Biología del Desarrollo (CABD), que amplía a todo el Centro la distinción de excelencia con la que ya contaba el Departamento de Regulación Génica y Morfogénesis.

Asimismo, añade que “es un orgullo contar con este talento en Andalucía. La apuesta por el conocimiento y la mejora de la I+D+i del Gobierno andaluz es inequívoca, sobre todo en una coyuntura tan adversa como la actual, en la que es imprescindible impulsar la investigación de vanguardia y la innovación tecnológica y configurar un modelo productivo y social con base en el conocimiento.

La delegada del CSIC en Andalucía y Extremadura, Margarita Paneque Sosa, manifiesta su “enorme satisfacción por este reconocimiento, que se une a los cerca de 20 centros o unidades de excelencia que el CSIC tiene repartidos por toda España, y que viene a respaldar la calidad de la investigación de los equipos de esta unidad, que han demostrado que la inversión realizada estos años atrás ha servido para afianzar su capacidad de liderazgo y la excelencia de su investigación”.

Por su parte, el rector de la Universidad Pablo de Olavide, Francisco Oliva Blázquez, destaca que el distintivo otorgado al CABD “es una magnífica noticia, un reconocimiento al trabajo e investigación de excelencia que desde hace años llevan realizando los investigadores e investigadoras del CSIC y de la UPO. Supone un espaldarazo a la internacionalización y a las propias líneas de investigación que desarrolla el centro”.

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Equipo de redacción de Sevilla Actualidad