Crítica. Gordon Gekko vuelve a las andadas pero la frescura y la garra parecen perdidas. Sin embargo, el plato que nos sirve Oliver Stone resulta un interesante divertimento para una tarde lluviosa de cine.
Crítica. Gordon Gekko vuelve a las andadas pero la frescura y la garra parecen perdidas. Sin embargo, el plato que nos sirve Oliver Stone resulta un interesante divertimento para una tarde lluviosa de cine.