En este país somos muy dados a la cerrazón. Es cierto que la envidia es el deporte nacional, pero la obstinación y la porfía no le quedan a la zaga. Aquí, como decía Antonio Machado, “de diez cabezas, nueve embisten y una piensa”.
En este país somos muy dados a la cerrazón. Es cierto que la envidia es el deporte nacional, pero la obstinación y la porfía no le quedan a la zaga. Aquí, como decía Antonio Machado, “de diez cabezas, nueve embisten y una piensa”.