Momento en el que el coche recibe el impacto de una piedra. SA
Momento en el que el coche recibe el impacto de una piedra. SA

Las carreras y exhibiciones ilegales en La Cartuja se siguen produciendo. No es la primera vez que cientos de personas se reúnen en las zonas colindantes a la Escuela Técnica Superior de Ingeniería (ETSI) para presenciar carreras ilegales o exhibiciones de coches y motos, poniendo en peligro la circulación del resto de vehículos. Estos eventos provocan, en ocasiones, peleas entre los asistentes, como la presenciada el pasado mes de febrero en el entorno del Puerto de Sevilla.

La última carrera tuvo lugar hace unos días en la Cartuja, concretamente en la rotonda frente a la ETSI. En un vídeo que circula a través de grupos de WhatsApp, se ve a varios jóvenes subidos en motos de cross haciendo «caballitos» en la misma rotonda. Sin embargo, uno de los asistentes que estaba grabando fue acusado de ser agente de policía secreta, lo que incitó a los jóvenes a increparle.

Algunos animaron a los propios motoristas a «quemarle rueda en la cara», e incluso bajarse los pantalones cuando pasaran por delante de él. El presunto policía siguió grabando a pesar de los insultos y las amenazas, así como de los intimidantes acercamientos que estaban realizando los jóvenes con sus vehículos.

Echado a pedradas de la carrera ilegal en la Cartuja

En un momento dado, cuando el supuesto agente se retira de la zona y se sube a su vehículo particular para marcharse, los asistentes lo persiguen en masa hasta hallarle subido en su coche, momento en el que aprovecharon para lanzarle piedras a los cristales, llegando a impactarle una de ellas en la ventanilla del copiloto.

A pesar de los dispositivos desplegados por la Policía Local, esta zona de Sevilla sigue siendo un punto de encuentro para aquellos que gustan de hacer «derrapes», «caballitos» o dar acelerones en rectas y rotondas, con el peligro que ello conlleva. Y es que no solo el resto de vehículos que circulan por la zona están expuestos a accidentes de tráfico, sino que los propios asistentes, con los lugares que escogen para presenciar el espectáculo, ponen en peligro su integridad física.