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Palabras desde Londres

Comunidad de Bretaña

La monarquía es una institución clave para entender cómo funciona un negocio rentable dentro del engranaje del estado, tanto para ellos mismos como para su séquito.

Esta institución arcaica, que se reserva la jefatura del estado con toda la artimaña legal para ser intocable en todas sus acciones, sólo sirve para unificar a la oligarquía en la consecución de todos sus beneficios y en la expansión sobre el resto de los ciudadanos.

Reino Unido no se salva de eso tampoco. La monarquía converge con la sinergia entre religión oficial u oficiosa, la rama dura y más longeva del ejército y la oligarquía. La fusión de estos tres cuerpos es completa y homogénea.

Cada brazo de este pulpo jerárquico se autoproclama salvador de un ámbito de la patria. La iglesia con dios omnipotente, vela por las almas, pero que suene el cobre en sus sotanas. El ejército, guardián de la patria, pero la vida de un soldado no vale un penique comparada con los negocios con los americanos, los saudíes o los israelitas. La oligarquía, ellos son el pueblo, viven de él, lo manipulan, lo explotan, lo convencen para que además ese tedioso pueblo ignorante los defienda a capa espada  ante el que invoque al enemigo comunista, aquel que se atreva a llamar a las cosas por su nombre o quien proteste porqueno le gusta que le pisen el cuello.

Finalmente está la posición del equilibrista real, este moja pan en todas las sopas, pero al mismo tiempo es sabedor de la fragilidad de la simbiosis y de que un presidente puede ocupar su lugar rápidamente si no está con ellos. Ya se encargará el ejército de quitar lo que pongan las urnas y la iglesia de divinizar a quien dé mejor limosna.

Básicamente esto es la monarquía en un estado. Un conglomerado para enriquecer a una ultra minoría, una comunión de familias. El proceso se repite en todas. Ni una se salva.

Desde el día uno que hubo un rey, había diez republicanos enfrente.  El Reino Unido no ha sido menos que otros países, aunque la Monarquía inglesa ha sabido renovarse y actualizarse, por ende, ha sobrevivido y tiene mejor salud que otras.

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A día de hoy Elizabeth II es reina de un buen puñado de estados, quizás no tenga poder político en casi ninguno, excepto RU, pero le traen sopas de Canadá, de Australia, de  Nueva Zelanda…Y 65 millones de ciudadanos británicos y 50K andaluces y otras varias nacionalidades le aportamos mucho pan.

La postura de esta institución en la II Guerra Mundial, la descolonización forzosa pero en cierta manera controlada y  el ser promotora del submarino yankee en la UE,controlando totalmente el aparato de exteriores del RU, han sido la suma de un éxito que se percibe en una población que hace mucho que dejó de ser curiosa y de preguntarse los porqués de la vida.

Con todo esto, el movimiento desvertebrado republicano ha presentado varias veces la abolición de la institución. Uno de los promotores fue Tony Ben, un personaje de los que hacen mella en la política de un país y remueve  las conciencias y  los firmes dogmas de la masa social. Desgraciadamente murió en 2014. En otro momento os contaré sobre él. Nuestro protagonista presentó la siguiente propuesta para ser elevada  a moción en Westminster en julio de 1996.

“That this House recalls that the Common wealth of Britain Bill, presented by the Right honourable Memberfor Chesterfield, has receive ditsfirstreading and theHouse has or deredit to be printed; notes that this Bill would, amongstitsprovisions, establish a democratic and secular Commonwealth of England, Scotland and Wales”

Tony Benn propuso una ley para que el Reino Unido se transformara en una República británica de facto con el nombre de Comunidad de Bretaña.

El único período de la historia británica en el que se menciona la república fue con Oliver Cromwell, que gobernó tras derrotar, enjuiciar y ejecutar a Charles I,  en un interregno entre 1653 a 1659. Lo cierto es que este periodo fue más parecido a una dictadura oligárquica caudillista que a una república,  ya que después de un lustro, Oliver muere y fue reemplazado por su hijo Richard que, al no poder controlar al ejército y al parlamento,  propició la restauración de la monarquía con Charles II.

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Esta ha sido la única aventura republicana que ha tenido eco en la historia británica, aunque cuando se estudia en las escuelas el cielo se llena de nubes negras, aparecen truenos y rayos, la pobrecita Abuelita-reina se asusta porque viene el coco de Cromwell. Tal como se decía en un libro de Historia británica “la monarquía es el sistema de gobierno como la república pero con rey”. ¡Toma ya! Omitieron lo de la Gracia de Dios y que no es elegido por el pueblo.

“Common wealth of England, Scotland and Wales, each with its own national parliament, provide for fundamental human rights and equal representation for menand women, the election of a President, end the constitutional status of the Crown, thePrivy Council and theHouse of Lords, disestablish the Church of England, terminate British jurisdiction in NorthernIreland and offer a new constitution for the electors to consider.”

Otros puntos muy a tener en consideración son:

 El federalismo plurinacional aparece de forma socio-cultural y deportiva, pero tiene  escasa influencia política. Una república federal o quizás confederal y la reunificación de Irlanda del Norte con Eire, recordemos que Reino Unido tenía en esas fechas alrededor  de un soldado por cada 60 ciudadanos en Irlanda del Norte. El conflicto estaba fuerte y aún está latente.

La laicidad del Estado al quitar los privilegios fiscales a la Iglesia de Inglaterra, un antiguo aparato oxidado con cada vez menos influencia en la gente, pero que, aun así, gestiona miles de millones de libras cada año.

Convertir la Casa de Los Lores en un Parlamento o Senado de los ciudadanos, no de la aristocracia, así como otros estamentos medievales aún vigentes.

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 Por último, redactar una Constitución aprobada por el pueblo británico, es decir, otorgar la ciudadanía plena a los británicos para que sean definitiva y plenamente mayores de edad.

 “After its passage through parliament, in a referendum; welcomes Her Majesty’s decision, conveyed through the Home Secretary, to place Her Prerogative and Interest, so far as they may be affected by the Bill, at the disposal of Parliament fort he purpose of the Bill; and believes that this House and the people must find time to discuss and decide uponproposals for fundamental democratic reforms in the constitution in orderto prepare Britain for its future in the next century.”

Los planes para adaptar la legalidad británica nunca se llevaron a cabo, la moción no fue ni tenida en cuenta para una segunda lectura, y por supuesto, menos para una votación. En 47 años de diputado lo intentó varias veces. El excandidato y demonizado Jeremy Corbin fue uno de los firmantes junto a otros laboristas

.La doble cara de la socialdemocracia, como la nefasta era Blair con su social- liberalismo nocturno, y una población que asume la jerarquización de ella misma y la desigualdad como identidad de su singularidad ha desmembrado un republicanismo que solo crece firme en Irlanda del Norte y Escocia, pero para un fin opuesto al de Tony Benn. El Brexit y la gestión de Johnson del Covid-19 están afianzando las posturas en ambos territorios que se posicionan cada vez más lejos de su Graciosa Majestad.

Ahí abajo aparecen los valientes que se atrevieron a firmar, a cada cual de una manera u otra le costó caro.

Firmantes:

1.Promotor principal- Tony Benn 1/Julio/1996. Laborista.

2.- Tony Banks. 2/Julio/1996. Laborista.

3.- Jeremy Corbyn. 2/Julio/1996. Laborista.

4.- John Austin-Walker 3/Julio/1996. Laborista.

5.-  Bill Etherington. 9/Julio/1996.

6- Roland Boyes. 12/Julio/1996. Laborista.

Se suman a los promotores los siguiente miembros que  han firmado la moción el 2/Julio/1996, todos laboristas, Lynne Jones,  Ken Jones,  Ken Livingstone y Robert Parry.

Sobre el autor

Fran Pereira

Fran Pereira

Natural de Sevilla; en la Rábita, el mar me bautizó; aprendí a caminar y hacer travesuras como cazallero; en Dos Hermanas la escuela me dio alas, la Hispalense un motor; luego en México, bravura y tesón, y por ahora, en Londres, surfeando a contracorriente en la ola del Brexit.

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