edu parody 220616

He hecho un esfuerzo sobrehumano en intentar escribir un artículo sobre estos últimos días de campaña sin que se me vea el plumero, pero me resultó extremadamente complicado, y lo he abandonado.

Empecé a escribir y cuando salió el PP tuve que taparme la nariz, tal y como hacía cuando era pequeño y pasaba por el campo del Betis (perdonen, estimados béticos, sin acritud, era muy pequeño), para obviar en mi análisis su corrupción institucionalizada, sus cuentas en Suiza, su mirada por encima del hombro, su pésimo sentido de la comunicación o la pereza que transmite su líder, por poner sólo unas cuantas razones y que el artículo no me saliese muy descompensado. Como me tapé la nariz, no me di cuenta de que se me estaban quemando las patatas en la cocina.

Continué escribiendo sobre el PSOE, y tuve que taparme los ojos para no ver a un líder que lo que me transmite es un producto de marketing que intenta vender un partido de izquierdas en lo que ya no lo es, un partido que traicionó a sus votantes cuando ZP puso en marcha los primeros recortes, y unas viejas glorias que cada vez que hablan en los medios lo que consiguen es hacerles parecer lo mismo que el PP. No quería ver esa realidad, que votar rojo suponía lo mismo que votar azul, así que me tapé los ojos, y la letra me salió torcida.

Avanzaba, no obstante, motivado en mi proyecto de ser imparcial, equidistante, objetivo, y tuve que taparme los oídos para no oír en Ciudadanos la palabra “economía” repetida hasta la saciedad, como si fuese ella la que vota, ni las acusaciones que los vinculan al IBEX 35, ni para escuchar a su muy bien dotado para el discurso líder insistir aquí mismo, en Sevilla, hace unos días, en una mentira que conocía perfectamente, en la que acusaba al partido morado de “plantear medidas como suprimir la Semana Santa”. Como me tapé los oídos, no escuché el timbre del telefonillo que me anunciaba la llegada de alguien que quería dejar publicidad o qué se yo en mi buzón.

Ante este contexto llegué a Unidos Podemos, y releí por los diferentes diarios, comentarios de facebook y de twitter las acusaciones que sus contrarios les suelen dedicar: comunistas amigos de Venezuela y de Cuba; financiados por Irán y por tanto a favor de que se ahorquen mujeres y homosexuales; amigos de la ETA (incluso directamente etarras); deseosos de que se repitan las barbaridades que hace tiempo otros históricos líderes comunistas chinos, rusos, camboyanos, rumanos y vete tú a saber cuáles más, llevaron a cabo; malhablados en twitter, con un humor desaconsejable e hiriente hacia las víctimas de ETA o hacia los creyentes; prestos a suprimir la Semana Santa, la Navidad, el Corpus o las patronas de la ciudad; separatistas que están a favor de la independencia de Cataluña y del País Vasco y de todas las comunidades de España; deseosos de quitarte tu casa, tu coche, tus propiedades; malvestidos, malpeinados, malolidos (si es que esta palabra existe); un auténtico peligro para la democracia. Ante todo eso debía taparme no sólo los ojos, sino los oídos, la nariz, la boca, y hasta la piel misma, pero me faltaban manos, así que no lo hice, y pude recoger las patatas a tiempo, escribir recto, abrir al chaval de abajo y recoger la indispensable propaganda electoral por la que los cuatro partidos no pudieron ponerse de acuerdo.

¿Es difícil leer todas esas acusaciones sin descojonarse, o sólo me ocurre a mí? Los periódicos, los famosos contertulios, los políticos varios y nuestros propios contactos, nos han recordado ya tantas veces el caos y la destrucción que se avecina si estos últimos ganasen las elecciones, animándonos a resignarnos a votar a lo malo conocido, que ahora, tanto tiempo después de la primera vez que escuchamos dichas “noticias”, oírlas repetidas una y otra vez en la televisión y en las redes de gente a las que la vida les ha ido, les va y les irá perfectamente produce incluso risa, y desarrollan en el interior de cierto votante la necesidad imperiosa de incluir en el sobre la papeleta del caos, a ver qué pasa. Porque quien dijo “más vale malo conocido que bueno por conocer” seguro que fue alguien a quien la vida le trató de escándalo y no estaba dispuesto a arriesgar para nada su zona de confort. Y es que los encargados de sembrar miedo olvidan que hay gente aquí que no experimenta el significado de confort desde hace mucho mucho tiempo…

Eduardo Parody

Biólogo de formación con filósofa deformación, escritor, autor de la novela 'La soledad del escribido' y del blog 'Mi Mundo Descalzo', ha sido infectado por dos moscas ciertamente peligrosas: una,...

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