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Sevilla es una ciudad que maravilla a todo aquel desde la primera vez que la ve. Qué ver en Sevilla en cuatro días es todo un reto, pero será suficiente para que descubras los rincones más especiales de la ciudad. Para ello, Sevilla Actualidad ofrece una guía con los lugares más imprescindibles de la capital andaluza.

Primer día

La estancia en Sevilla ha de comenzar con la Giralda y la Catedral. Esta última es considerada Patrimonio de la Humanidad, siendo el mayor templo cristiano de estilo gótico del mundo. Situada en el corazón de Sevilla, la Catedral, junto con la Giralda se imponen en la ciudad desde hace más de siete siglos.

El horario de visitas es de 10:45 a 18:00 de lunes a sábado, mientras que los domingos abren sus puertas a los visitantes en un horario más reducido, de 14:30 a 19:00. El tiempo estimado de visita es de una hora y cuarto y la tarifa general es de 10 euros, existiendo las tarifas reducidas y gratuita en casos especiales.

Justo al lado de la Catedral, se encuentra el Real Alcázar de Sevilla. Conocido como uno de los palacios reales en uso más antiguos de Europa, sus jardines y su arquitectura mudéjar y renacentista son dignos de admiración.

Las puertas de este alcázar varían su apertura según las fechas: del 29 de octubre al 31 de marzo, abren de lunes a domingo de 9:30 a 17:00; mientras que del 1 de abril al 28 de octubre, abren de lunes a domingo de 9:30 a 19:00. Para poder visitar este palacio la tarifa general es de 13,50. Aún así, ofrecen una tarifa general gratuita y reducida bajo algunos requisitos consultables en su página web. Además, ofrecen visitas nocturnas o fuera del horario general.

Real Alcázar / JA

Curiosamente, la siguiente parada está estrechamente relacionada con la anterior. Tanta es la relación que los denominados actualmente como Jardines de Murillo, formaron, en un pasado, parte de los jardines del Alcázar. Bautizado en memoria del pintor sevillano Bartolomé Esteban Murillo, este parque aguarda una magnífica vegetación que adorna las azulejos, bancos y fuentes que lo caracterizan. Este espacio está abierto al público de forma gratuita de 7:00 hasta la medianoche.

Si al hablar de qué ver en Sevilla en cuatro días no hay mención del barrio de Santa Cruz se está cometiendo un delito. Este barrio fue el barrio judío de Sevilla, siendo el segundo con mayor comunidad judía de España hasta la expulsión de estos tras el Edicto de Granada decretado por los Reyes Católicos.

En este barrio es indispensable visitar lugares como la plazuela de Santa Marta, el patio de Banderas, la calle Agua o la plaza de los Refinadores. Esta ruta ha de finalizar con una parada en la calle Mateos Gago, una pequeña calle desde donde admirar la belleza de la Catedral acompañado de una tapa en uno de sus tantos bares.

Calle Mateos Gago / SA

Segundo día

A diez minutos andando de los Jardines de Murillo, se encuentra la Glorieta de Bécquer, un monumento de mármol blanco en honor al poeta que da la bienvenida al Parque de María Luisa. De camino a este lugar, hay bares estupendos en los que parar a desayunar, como por ejemplo Jester o Casa Orzáez.

Este jardín histórico es el más bonito e importante de Sevilla, suponiendo un auténtico pulmón para la ciudad. De acceso gratuito, puede ser visitado tanto a pie como en bici debido a su inmensidad. El parque de María Luisa estás repleto de lugares escondidos, entre los que destacan el monte Gurugú o la Plaza de España.

Pabellón mudéjar en el Parque María Luisa / SA

La Plaza de España es un conjunto arquitectónico creado para la Exposición Iberoamericana de 1929. Con una estructura semi-circular y un diámetro de 170 metros de longitud, esta plaza se presenta como uno de los monumentos más importantes y sorprendentes a nivel nacional. Tal es su belleza y singularidad que ha sido escenario de cine para películas como Lawrence de Arabia o Star Wars: El ataque de los clones.

Plaza de España

A menos de cinco minutos a pie de este parque, se encuentran el Palacio de San Telmo y la Real Fábrica de Tabaco de Sevilla. El Palacio de San Telmo es actualmente la sede de la Junta de Andalucía por lo que entrar a visitarlo es difícil, pero disfrutar de sus fachadas barrocas es algo obligatorio.

Por otro lado, la Real Fábrica de Tabaco es hoy parte de la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Sevilla. Debido a su actividad académica este edificio está normalmente abierto, pero la serenidad de la visita dependerá de esto a su vez.

El segundo día podría finalizarse con la visita de la Torre del Oro y cruzando el Puente de San Telmo hasta la calle Betis, donde tomar algo con unas vistas increíbles tanto del río como de las orillas que este baña. La Torre del Oro tiene un horario de apertura de lunes a viernes de 9:30 a 19:00; mientras que los sábados y domingos es de 10:30 a 18:45. El coste de su entrada es de 3 euros.

Tercer día

El Museo de Bellas Artes de Sevilla es un espacio dedicado a exposiciones de la escuela barroca sevillana y el arte andaluz del siglo XIX. Este museo cuenta con dos plantas y un total de catorce salas. Estas están dedicadas a diferentes trabajos artísticos como son la orfebrería, los azulejos o textiles del Renacimiento, aunque la mayoría de obras responden al Barroco. La entrada al museo tiene un coste de un 1,5e. El horario de apertura es de martes a sábado de 9:00 a 21:00 y domingos y festivos de 9:00 a 15:00; exceptuando el mes de agosto, en el cual abren todos los días menos los lunes de 9:00 a 15:00.

Cerca del museo, a un paseo de menos de diez minutos está la Plaza de la Encarnación y, en ella, las Setas. De camino, encontrarás restaurantes, algunos más escondidos que otros de los que disfrutar de una buena experiencia gastronómica, como Perro Viejo. También puedes encontrar bares más asequibles como Malavida. Las Setas de Sevilla es una estructura gigantesca en pleno centro de Sevilla, con un mirador desde el que observar la ciudad. Los precios para subir varían a partir de 5 euros dependiendo de la experiencia que busque vivirse.

Las Setas de Sevilla

Una vez concluida esta visita, la Alameda de Hércules es una buena opción para despejarse y disfrutar. La vida nocturna de este lugar es una de los aspectos que más lo caracterizan. En esta plaza es un lugar de reunión en el que aprovechar el gran abanico de opciones gastronómicas y de ocio que ofrece.

Último día

Despedirse de Sevilla no es fácil, por ello el cuarto día debe dejar un buen sabor de boca y ganas de volver. Para ello, la visita a Triana es un punto esencial en la lista de qué ver e Sevilla en cuatro días. Triana es un barrio único en Sevilla, tan diferente que algún vecino podrá decir que ni si quiera es Sevilla.

Situado al otro lado del río, de carácter marinero y artístico, este barrio tiene mucho que ofrecer. Para comenzar, el emblemático Puente de Triana o Puente de Isabel II, el cual une el barrio a la capital. Inaugurado en el siglo XVII, es Monumento Histórico Nacional, está inspirado en el Puente del Carrusel de París.

Regata de remo, con motivo de la Vela de Triana. / Foto: Vanesa Gómez

Justo al final del puente, se encuentra la Capilla del Carmen, una capilla de estilo mudéjar dedicada a los marineros en la primera mitad del siglo XX. Frente a esta, está el mercado de Triana en la Plaza Altozano, un mercado histórico por el que merece la pena pasearse. Junto a este mercado, se encuentra el Castillo de San Jorge y el Callejón de la Inquisición, nombre que se le atribuye pues era por donde pasaban los condenados a la hoguera o a prisión.

Finalmente, la calle San Jacinto es una de las calles principales de este barrios. En ella, podrás pasear, comprar, pero, sobre todo, tapear. También se encuentra en esta calle la Iglesia de San Jacinto, un antiguo convento domínico que puedes visitar en la esquina con Pagés del Corro.

Qué ver en Sevilla en cuatro días es todo un reto, pero no imposible. La ciudad es grande, pero fácil de recorrer. El transporte público, los carriles bici y las zonas peatonales hacen que visitarla sea todo «un paseo». Respecto a transporte público la ciudad cuenta con un bono de transporte metropolitano, una tarjeta que recargándola en cualquier estanco, quiosco o estación de metro, puede utilizarse para todo transporte público del área metropolitana. El precio de los viajes de transporte varía.