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“Saldremos pronto de esta crisis”, dijo el presidente de la Junta de Andalucía. El discurso, pese a ser el primero de José Antonio Griñán como máximo mandatario andaluz, volvió a repetir los mismos esquemas de los pronunciados por Manuel Chaves. Hubo referencias a los soldados andaluces en el exterior, a los parados, los jóvenes y las personas mayores.

Antonio Campos. Es la primera vez que José Antonio Griñán, vicepresidente económico durante la presidencia de Manuel Chaves, se dirige a los andaluces como presidente de la Junta en un discurso de Fin de Año. Y lo cierto es que había cierta expectación, sobre todo entre la clase política y los periodistas. Expectación por saber cuáles serían las palabras de Griñán, atendiendo a la situación que vive la región hoy.

Sin embargo, el discurso repitió los esquemas de su antecesor y, salvo por el cierre de “Feliz 2010” y un par de pautas más –como que el presidente no parlamentara sentado, sino en pie-, pudo parecer el mismo del año pasado. De nuevo, crisis, crisis y más crisis. Y mensaje institucional para explicarla a modo en que se viene haciendo desde que salió a la palestra. Pero también, referencias a los soldados andaluces en las distintas misiones en que España participa, palabras para las mujeres víctimas de la violencia de género y alusiones a nuestros mayores.

De hecho, el primer discurso navideño de José Antonio Griñán repitió encabezado. La felicitación de las pascuas llegó con un recordatorio de los valores que deben primar en la sociedad. “En estas fechas reforzamos valores que siempre deberían acompañarnos: la familia, la amistad, el compañerismo, la convivencia… y, sobre todo, la solidaridad”. Preámbulo que sirvió al presidente de la Junta para recordar a quienes ya no están y a las personas enfermas.

Asimismo, es ya una tradición dirigirse a los andaluces en el extranjero, sobre todo, en alusión a quienes forman parte de las Fuerzas Armadas y se encuentran desplegados en el exterior, ya sea en “misiones de paz” o “en la práctica de la cooperación”, juego léxico con el que Griñán evitó referirse a zonas de conflicto como Afganistán.

Crisis. Con todo, fue la crisis la que centró el discurso de estas vísperas de 2010, al igual que ocurriese hace justo un año. Entonces, la situación económica también eclipsó prácticamente todo el discurso de Manuel Chaves.

Fue la palabra más repetida. La cuestión más referida. Metió en materia el discurso y lo cerró con pronósticos sobre ella. “Me hubiera gustado dirigirme a todos ustedes en un momento en que las condiciones económicas hubiesen sido más favorables”, reconoció Griñán. Crisis de la que, por enésima vez, se culpó al exterior. “La crisis financiera internacional”, dijo, “ha asestado un duro golpe a nuestro presente y a nuestras expectativas”.

En cualquier caso, insistió en que ya hemos iniciado la recuperación, aunque el presidente de la Junta no se arriesgase a asegurarlo. “Es probable que lo peor de la crisis haya pasado”, llegó a decir.

Desempleo. El paro fue otro de los asuntos centrales del primer discurso de Fin de Año de José Antonio Griñán. A ellos pidió, una vez más –y como hiciera insistentemente en sus discursos Chaves- confianza. “Es muy importante recuperar la confianza; saber que con nuestro esfuerzo podremos salir pronto de la crisis”, dijo.

Griñán mantuvo que la situación actual sólo puede considerarse a los años posteriores al crack del 29. “Nunca desde los años treinta del siglo pasado habíamos vivido una crisis internacional de este calado”. Como medidas para paliarla, el presidente de la Junta sólo se refirió a la reciente firma del VII Acuerdo de Concertación Social y al compromiso de la Comunidad Internacional. “Empresarios y sindicatos están empleándose a fondo para mejorar la situación económica, anteponiendo el interés general por encima del particular”.

De nuevo, en el cierre de su discurso, el dirigente andaluz recuperó la cuestión. “Saldremos pronto de esta crisis”, vaticinó.

Desconfianza en la política. Por lo demás, las palabras de José Antonio Griñán siguieron las directrices de los últimos discursos del secretario general de los socialistas españoles y presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. No faltaron las llamadas a un nuevo modelo productivo “más sostenible” y la primacía de la educación para crear empleo de calidad.

“Hemos de ser conscientes de que hay que trabajar con perspectiva de futuro; mejorar el modelo económico y hacerlo más sostenible. Y, no debemos dudarlo: para conseguirlo la principal herramienta con la que contamos es la educación”.

Tal vez la nota característica de este discurso institucional de Fin de Año 2009 fuera, pues, la referencia a la desconfianza de los ciudadanos en la política, que según las últimas encuestas de opinión la sitúan entre las principales preocupaciones de los españoles.

“Sé que muchos de ustedes ven la política, y a quienes con ella nos relacionamos, como algo ajeno, que no forma parte de sus vidas. Cuando desde la política no se ofrece un camino a los ciudadanos y sólo se percibe el enfrentamiento es fácil caer en el desapego. Pero alejándose de la política se renuncia también a la esencia de la democracia. Las sociedades que no se involucran en el gobierno de lo público se vuelven más débiles. Por eso la solución de nuestros problemas requiere la complicidad de todos”, apuntó.

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Antonio Campos

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla, empezó en la comunicación local y actualmente trabaja para laSexta. Máster en Gestión Estratégica e Innovación en Comunicación, es miembro...