Le remito a los anteriormente aparecidos de Aristóteles, Pestolazzi y Montesinos -a fin de refrescar unos datos mínimos acerca de este centro educativo de inicios del siglo XX, allá en el arrabal sevillano de Triana, nada menos que en plena calle Pagés del Corro (41010) otrora Cava de los Gitanos, Nueva o Cava Alta– le remito decía, mientras con su permiso aprovecho para entrar de lleno en nuestra celebridad de hoy el pedagogo alemán Friedrich Froebel o Fröbel (1782-1852), creador de la educación preescolar y del concepto de jardín de infancia o Kindergarten, unas ideas didascálicas que terminaron transformando la educación. Por cierto, nuestro autodidacta protagonista de hoy fue discípulo de J. H. Pestalozzi (1746-1827) y, hasta cierto punto, antecedente de la polímata italiana Maria Montessori (1870-1952) con cierto reconocimiento en Sevilla. Pero volvamos con el alemán que nos trae.
Primeras pinceladas biográficas (1782-1816)
Su infancia transcurrió junto a su padre, un severo pastor de la iglesia luterana, la ausencia de su madre que falleció cuando él tenía nueve de meses de edad y una madrastra quizás poco cariñosa con él. En 1792 se fue a vivir con un hermano de su madre y con quince años empezó a trabajar con un inspector forestal dedicándose de forma autodidacta y de manera desordenada, al cultivo de varias ciencias: cartografía, matemáticas, botánica, arquitectura, contabilidad y agrimensura. Una inquietud que le llevó a estudiar, pasado un tiempo y de manera formal, matemáticas y botánica llegando a trabajar entre 1802 y 1805 como agrimensor. Un año este de 1805 en el que descubre su, ¿tardía?, vocación pedagógica por el magisterio, en una escuela secundaria de Francfort que le ofrece una plaza de maestro y donde entra en contacto con las novedosas ideas pedagógicas de Pestalozzi con quien más tarde trabajará personalmente en Suiza, y comenzará a desarrollar su teoría educativa.
Froebel pasa unos años ejerciendo en Alemania y con posterioridad en Suiza, en el mismo Instituto Pestolazzi de Yverdon-Les-Bains, para en 1811 volver a Alemania y enseñar en escuelas de Gotinga y Berlín aun sin poseer ningún título oficial. Tras un breve paso por las universidades de Gotinga (1811) y Berlín (1812) y tras regresar de la campaña contra Napoleón (1814) funda el Instituto General Alemán de Educación (1816) que, si bien, cerró sus puertas muy pronto, tiene importancia en este relato pues su pedagogía estuvo inspirada en la idea del concepto de escuela materna del polímata Juan Amos Comenio (1592-1670). Dejo aquí este fleco suelto en el corte que estamos dando a esta tela de hoy, dejándolo para un posible hilván posterior.
Segundas pinceladas biográficas (1818-1852)
Durante esta etapa de su vida se casa en dos ocasiones (1818 y 1851) y en el ínterin publica su primer folleto A nuestro pueblo alemán (1820), al que siguieron otros cuatro más hasta 1825, todo un preámbulo de su principal y conocida obra literaria, La educación del hombre de 1826, un texto donde presenta de forma sistemática su ideología y del que este recién estrenado año celebramos el segundo (2.º) centenario de su publicación. Se trata de una etapa profesionalmente fecunda en la que funda semanarios, crea institutos educativos, dirige orfanatos, elabora nuevos proyectos docentes populares, se traslada una vez más a Suiza (1831-1836), funda una nueva revista, publica otros textos y, en 1837, fundamentando la educación de los niños en el juego funda el ‘Instituto de Actividades para párvulos’.
Un lugar de educación de niños pequeños para el que en 1840 acuña el término Kindergarten o Jardín de Infancia, la primera guardería, una especie de jardín donde los niños son considerados como pequeñas plantas de las que el maestro es el jardinero y por tanto las cuida. Un lugar donde puedan jugar al aire libre en contacto permanente con la naturaleza, alejados de todo tipo de coacción y autoritarismo por parte del educador, y en busca de una educación integral entre la de la escuela y la familia. Sólo un año después de su segunda boda, Friedrich Fröbel moría en 1852 dejándonos su legado en el mundo de la educación.
Legado pedagógico: Juegos, actividades, dones
Una concepción la suya que, aunque con innegables inspiraciones románticas, está vinculada sobre todo a una nueva corriente ideológica que considera al niño el centro del proceso de su educación; una pedagogía froebeliana que tiene como gran aporte innovador el reconocimiento de la actividad del niño en sus propios procesos cognitivos de aprendizaje. Surge así el concepto de trabajo libre en pedagogía por el que se establece el juego como forma natural de manifestarse la vida en la infancia, razón por la que debemos educar precisamente en y mediante el juego; así es muy posible que los niños, jugando, realicen una serie de actividades encaminadas a su formación que nunca harían de manera impuesta y autoritaria. (Continuará)
