La Hermandad del Dulce Nombre de Bellavista ha devuelto 41.649,42 euros que se concedió al comedor social, procedentes de una subvención. El comedor cerró en 2023 tras detectar el desvío de parte de la mercancía donada por el Banco de Alimentos a una frutería del Cerro del Águila, de un familiar de un miembro de la junta de gobierno. Esta investigación se archivó por parte de la Fiscalía, a pesar de definir los hechos como delictivos.
Además, el Ayuntamiento exigió a la hermandad la devolución de esta cantidad, recibida en 2023 para el mantenimiento del comedor social. Una subvención que, inicialmente ascendía a más de 130.000 euros, a la que renunció la Hermandad del Dulce Nombre de Bellavista de manera parcial a través de un escrito tras el caso del comedor social. Todo ello, tras la petición de información del secretario general de Facua, Rubén Sánchez, cuando se ha acelerado el trámite para el reclamo del reembolso del dinero no justificado a la hermandad, por parte del Ayuntamiento hispalense.
Una serie de «anomalías»
La concejal Susana Hornillos también solicitó al Ayuntamiento el expediente completo de la subvención, permitiendo conocer que la interventora municipal comunicó a la jefa del Servicio de Administración de los Servicios Sociales que se habían detectado una serie de «anomalías» en el desarrollo del proyecto subvencionado. Finalmente, el pasado mes de enero, la jefa del Servicio envió un requerimiento de subsanación a la Hermandad, dándole un plazo de diez días hábiles. Por ello, el pasado mes de febrero, la Hermandad de Bellavista aportó documentación.
Así, tras una serie de gestiones entre la interventora y la jefa del Servicio, el pasado mes de abril se llevaba a cabo una propuesta de acuerdo a la junta de gobierno municipal para reclamar a la Hermandad el reintegro de más de 41.000 euros, aprobada hace unas semanas.
La investigación sobre el comedor social de Bellavista
Según el informe pericial, tanto los «responsables del comedor social como de su junta de gobierno» recogían las cajas donadas por el Banco de Alimentos en dos furgonetas, una que iba a la sede del comedor social, y otra a una tienda que regentaba un familiar de un miembro de la junta de gobierno, donde llegaban las cajas en «perfecto estado». Ante esto, la Fiscalía señala que, durante la vigilancia de la recogida de frutas, se descargaron unas «15 cajas de frutas y verduras cuyo valor probablemente no supera los 400 euros».
Las actas de inspección requeridas al Ayuntamiento ponían de manifiesto que algunas cajas de frutas y verduras no eran aptas para el consumo humano, provocando su destrucción. Así, debido a la fecha de los hechos y la cuantía probable de las mercancías sustraídas, la Fiscalía entiende que «los hechos están prescritos».
El Ministerio Público tampoco imputa un delito de fraude de subvenciones, ya que «ningún miembro de la hermandad está habilitado ni legitimado» para el «manejo y gestión de los fondos de tal procedencia». Así, añade que «no se ha establecido connivencia alguna de ningún miembro del Banco de Alimentos, ni funcionario o autoridad administrativa que estuviese al tanto y hubiese consentido estos desvíos de alimentos».
