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El río Guadiamar, afluente del Guadalquivir, es una de las principales arterias fluviales de la provincia de Sevilla. Su cauce, que nace en El Castillo de las Guardas y desemboca en las marismas de Doñana, atraviesa una diversidad de paisajes que han convertido su tramo medio en un pasillo ecológico protegido: el Corredor Verde del Guadiamar, una espectacular ruta de senderismo a solo 30 minutos de Sevilla que conecta Sierra Morena con Doñana
Este corredor es un espacio natural único en el que conviven diversos ecosistemas, desde la ribera del río hasta la campiña sevillana. En su recorrido, atraviesa varios municipios y cuenta con zonas de interés ecológico y cultural, senderos y miradores que permiten disfrutar de su biodiversidad.
El primer tramo del Corredor Verde comienza en la carretera A-477, entre Gerena y Aznalcóllar, y se extiende unos 15 kilómetros hasta el puente de la Cuesta de las Doblas, en Sanlúcar la Mayor.
En este municipio, el corredor cruza de norte a sur y cuenta con espacios de gran valor ambiental, como el área recreativa de Las Doblas, donde se encuentra una laguna artificial con vegetación palustre que atrae una variada avifauna acuática. En el observatorio de El Palmar, es posible avistar especies como la garza real, la cigüeña blanca o el aguilucho lagunero.
Más adelante, en Olivares, el corredor atraviesa un paisaje agrícola dominado por cultivos de girasol, cereal y olivar. Aquí, el río Guadiamar recibe las aguas de su afluente, el río Agrio, y se encuentra la fuente y abrevadero de la Coriana, un punto estratégico en la red de vías pecuarias.
En Benacazón, el recorrido ofrece una panorámica impresionante desde el mirador de la Cárcava, un punto elevado que permite contemplar el río y su entorno. También en este tramo se encuentra la histórica hacienda Torre del Guadiamar, con restos de una ermita mudéjar, y la ermita de Castilleja de Talhara.
El corredor continúa por Huévar del Aljarafe, donde recibe las aguas del arroyo de San Cristóbal, y por Aznalcázar, donde el bosque galería cobra especial protagonismo. En esta última localidad se ubica el centro de visitantes Guadiamar, un espacio clave para conocer la historia del río y su papel en la conservación de la biodiversidad. Allí, aún pueden verse las marcas que dejó el vertido minero de Aznalcóllar en 1998, una catástrofe ambiental que impulsó la protección de este corredor ecológico.
Por último, en Villamanrique de la Condesa, el Guadiamar sigue su curso hacia Doñana. Desde este municipio, los caminos de Los Isleños y Los Labradores permiten acceder al corredor, que se acerca a su tramo final cerca del histórico vado de Quema.
El Corredor Verde del Guadiamar es más que una simple ruta natural: es un refugio para la fauna y un espacio de vital importancia para la conectividad ecológica en Andalucía. Su riqueza en hábitats permite el intercambio de especies entre Sierra Morena y Doñana, asegurando la supervivencia de numerosas especies.
Además de su valor ecológico, este entorno ofrece múltiples oportunidades para el senderismo, la observación de aves y el disfrute del paisaje. Sus áreas recreativas, miradores y caminos hacen de este espacio un lugar ideal para quienes buscan conectar con la naturaleza y descubrir un rincón único de la provincia de Sevilla.
