La Audiencia de Sevilla ha revocado una sentencia previa que condenaba a un individuo a tres años y medio de prisión por el atraco a un hombre en un cajero automático en Olivares. El motivo de la revocación de la condenada se basa en la falta de pruebas para respaldar la cojera del acusado, que fue utilizada como medio de identificación por una testigo y la Guardia Civil.
El juzgado estableció como hecho probado que el acusado ingresó al local que precede a la oficina del cajero automático de BBVA en la Plaza de España de Olivares alrededor de las 8:00 horas del 25 de octubre de 2022. El individuo cubría gran parte de su rostro con una mascarilla y la capucha de su sudadera, portando un destornillador de 31 centímetros de longitud. Al confrontar a un hombre que estaba retirando dinero, le exigió la entrega del efectivo recién sacado, pero ante la resistencia de la víctima, se produjo un forcejeo. A pesar de agarrar el brazo derecho de la víctima, los gritos y el forcejeo llevaron a que el acusado cayera al suelo y huyera sin lograr su objetivo.
Cojera no acreditada
En su apelación, la defensa del condenado argumentó la insuficiencia de pruebas para establecer su responsabilidad, destacando la falta de reconocimiento por parte de la víctima y basando la condena en el testimonio de una testigo y en las imágenes de videovigilancia del banco.
La Audiencia observa que la sentencia inicial fundamenta la condena en el testimonio de una testigo que se presentó en la Guardia Civil el 11 de noviembre de 2022. Esta testigo afirmó haber presenciado el robo el 25 de octubre y haber identificado al acusado por su peculiar forma de andar. Sin embargo, el tribunal destaca la falta de corroboración de esta afirmación, ya que no se ha verificado mediante informes médicos o morfológicos, y el juez nunca pudo confirmar la peculiar forma de andar al ver al acusado siempre sentado. Además, la identificación por la voz carece de base, ya que no hay pruebas de una relación lo suficientemente estrecha.
En relación con la vestimenta, el tribunal señala que las zapatillas y la bandolera son elementos comunes que no permiten una identificación inequívoca.
