Un estudio revela que el 21% de las mujeres que han tenido una cita por Tinder han sido violadas. En el informe de la Federación de Mujeres Jóvenes Apps sin violencia se ha encuestado a un total de 963 mujeres heterosexuales entre 18 y 35 años, usuarias de Tinder y con un margen de error muestral de 3,16, arrojando datos preocupantes sobre el mundo de las citas a través de internet.
Es una realidad que las aplicaciones de citas se han convertido en una forma habitual de búsqueda de relaciones sexoafectivas para los jóvenes, pero estas no se salvan de que se produzcan casos de violencia machista, que se adapta e incluso se amplifica en la esfera virtual gracias a sus especificaciones de inmediatez y anonimato.
Un nuevo modelo de feminidad
El estudio señala que en las apps de citas «es fácilmente identificable un nuevo modelo de feminidad que cimenta la identidad y el poder de las mujeres en su atractivo y su sexualidad. Esta «nueva feminidad» les ofrece a las jóvenes una supuesta modernización de la feminidad tradicional de la maternidad y el hogar mientras mantiene una definición homogénea y profundamente generizada de las mujeres, reducidas ahora a otro aspecto de su sexualidad y subordinadas a la mirada masculina».
«El nuevo ideal femenino, denominado «posfeminista» por numerosas autoras, es
fácilmente identificable en las aplicaciones de citas como parte de los requerimientos de los perfiles masculinos en cuanto a la mujer que buscan conocer. En este sentido, destaca la alternancia de adjetivos tradicionales como «sencilla», «risueña», «guapa» o «femenina» con otros como «atrevida», «de mente abierta» o «segura de sí misma», estos últimos siempre en relación con su sexualidad».
El informe apunta que se percibe un fuerte desprecio a las mujeres que no encajan con este modelo «posfeminista», a veces incluso de manera explícita o violenta. «Las aplicaciones de citas como Tinder reproducen formas offline de violencia sexual como el piropo o el acoso sexual, que se aceleran y se desarrollan de forma propia en la virtualidad de la inmediatez y el anonimato. Tanto en los perfiles masculinos como en los mensajes de chat es frecuente encontrar textos o imágenes que reproducen propuestas sexuales explícitas dirigidas a «la audiencia femenina» desde una percepción cosificada y uniforme».
Datos alarmantes
La investigación de la Federación de Mujeres Jovenes Apps sin violencia se corresponde a encuentros presenciales llevados a cabo exclusivamente de forma cuantitativa, y muestran unas alarmantes cifras de violencia sexual en las citas. «Es imposible determinar la influencia exacta de los factores del anonimato y la inmediatez en ese sentido, pero los resultados obtenidos, junto con los casos de noticias documentados, sugieren estas variables como relevantes en el continuo de violencia sexual patriarcal que sufren las mujeres y que se reproduce también en estos espacios».
Destacan cifras tan elevadas como un 57,9% de mujeres que se sintieron presionadas para mantener relaciones sexuales en estos encuentros o un 40% que sintió lo mismo en relación con prácticas de dominación sexual o BDSM. Casi un 30% de las mujeres afirmó que su pareja sexual continuó con una práctica tras haber manifestado ellas dolor físico y deseo de parar.
Finalmente un 21% de las mujeres fue forzada a mantener una relación sexual mediante violencia explícita. «Dada la relevancia de las aplicaciones de citas como Tinder en las relaciones sexoafectivas de los jóvenes, concluimos una necesidad urgente de medidas que protejan a las mujeres en estos entornos virtuales así como en sus posteriores encuentros».
El estudio concluye que «resulta imperativa la reflexión sobre el ideal femenino cosificado se ofrece a la juventud en medios de comunicación, redes sociales, productos culturales y publicidad, siendo la percepción social deshumanizada de las mujeres la realidad subyacente a la violencia machista en todo su espectro. Desde esta investigación, consideramos apremiante la construcción de un modelo social realmente igualitario, en el que la identidad de las mujeres no se construya sobre su sexualidad, sino sobre el mismo abanico de intereses individuales y ambiciones personales que se les ofrece a los hombres».
