Los focos de la desgracia bética se han centrado fundamentalmente en la estéril defensa que lo protege y el pobre patrón de juego, los cuales están propiciados por una amplia lista de pequeños males.
Los focos de la desgracia bética se han centrado fundamentalmente en la estéril defensa que lo protege y el pobre patrón de juego, los cuales están propiciados por una amplia lista de pequeños males.