Ha fallecido Fede Guzmán, una de las figuras más singulares y reconocibles del arte contemporáneo sevillano de las últimas décadas. Nacido en Sevilla en 1964, su trayectoria estuvo marcada por una constante búsqueda de sentido a través del color, la imagen y el pensamiento crítico, convirtiéndose en un creador difícil de encasillar y profundamente comprometido con su tiempo.

Vinculado a la llamada Nueva Figuración Sevillana, Guzmán formó parte de una generación que, a finales de los años ochenta, reivindicó la pintura como lenguaje válido frente al predominio del conceptualismo, sin renunciar por ello a la reflexión intelectual ni al compromiso social. Su obra, lejos de limitarse a la figuración tradicional, evolucionó hacia un territorio híbrido en el que convivieron pintura, dibujo, instalación y proyectos de carácter simbólico, con una iconografía propia en la que la naturaleza, la espiritualidad, la política y la comunicación ocuparon un lugar central.

A lo largo de su carrera expuso en numerosos espacios de referencia, tanto en España como en el extranjero, y su trabajo forma parte de importantes colecciones públicas y privadas. Museos, centros de arte y galerías acogieron una producción que se caracterizó por el uso expresivo del color y por un lenguaje visual que invitaba a la reflexión más que a la contemplación pasiva. Guzmán entendía el arte como una herramienta para interpelar al espectador, para cuestionar los discursos dominantes y para abrir espacios de diálogo entre lo estético y lo social.

Más allá de su obra, Fede Guzmán fue también una figura influyente dentro del ecosistema cultural sevillano, respetado por varias generaciones de artistas y valorado por su coherencia creativa. Su fallecimiento supone una pérdida significativa para la cultura andaluza y deja un legado artístico que seguirá dialogando con el presente, fiel a una forma de entender el arte como pensamiento, como emoción y como acto de resistencia creativa.