- Calle Narciso Monturiol (2)
- Calle Narciso Monturiol (y 3)
- Rótulo de Froebel. CEIP ‘José María del Campo’
(Continuación) Para ello nuestro pedagogo diseñó una serie de materiales de juego educativo, ‘fröbelgaben’, conocidos como dones o juguetes froebel, un conjunto de recursos para que los niños se expresaran y desarrollaran de manera integral realizando actividades diversas.
‘Fröbelgaben’
Entre dichos dones didácticos se incluyen: bloques geométricos de construcción; diferentes materiales como papel, cartón, barro, serrín o arena; el uso de colores, adivinanzas o poesía; montar y desmontar pequeñas maquinarias; cantar, publicó un libro de canciones escolares; salir de excursión; la jardinería; el baile; o estar en contacto con la naturaleza. Unos recursos didascálicos que seguro le resultan familiares hoy día, pero que resultaban del todo novedosos hace un par de siglos, una vigencia que habla bien de su valor e importancia; de hecho, existe algún que otro trabajo publicado sobre la influencia de Froebel en el arte moderno, por ejemplo, sobre el arquitecto vanguardista, interiorista, escritor y educador estadounidense Frank Lloyd Wright (1867-1959). También utilizó como bloques de actividades textos diversos del tipo: cuentos de hadas, mitos, fábulas, historias o leyendas encaminadas a estimular la capacidad de observación y creación de los niños con el objetivo de dirigirlos hacia el esfuerzo y el trabajo. No pocos exégetas verán en estos materiales el antecedente más directo de los que, con posterioridad, creará la polímata italiana María Montessori (1870-1952), con cierta presencia en la docencia sevillana dicho sea, ya que ha salido.
Pionero educativo
Al menos de manera documentada, Froebel,es el primer educador en enfatizar el rol que desempeñan el juguete y la actividad lúdica en la formación de las personas, a la vez que muestra el significado de la familia para las relaciones humanas; de ahí su preocupación por formar a las madres, convencido de la gran importancia de éstas en el desarrollo de los humanos y que, en su opinión, tiene lugar como un proceso de evolución entre cinco niveles cognitivos: infancia, niñez, pubertad, juventud y madurez. Una concepción en la que unifica la parte con el todo y cada objeto es una pieza de algo más general, a la vez que una unidad cuando se considera en relación consigo mismo. Además, se muestra como un defensor del desarrollo genético al significar estas etapas, claras y distintas, como fundamentales en la evolución de las personas, especialmente al principio. Sin duda estamos ante uno de los pedagogos que, en el siglo XIX, introdujo los principios de psicología y filosofía en la educación, al considerar al niño como el principal protagonista de su propia formación.
Modelo froebeliano en España
Por la documentación existente este método didáctico fue introducido y estudiado en las Escuelas Normales de Maestras españolas, incluyendo Sevilla, a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX, para la etapa de educación infantil y en lo que eran las escuelas de párvulos que con el tiempo evolucionaron. Una docencia inspirada claro está en Fröbel cuyos resultados y aplicación se discutían en ciclos de Conferencias Pedagógicas que, a finales del siglo XIX y principios del XX, se celebraron en determinadas ciudades. Y de cuya importancia como elemento primordial en la formación permanente del magisterio primario dan prueba el apoyo que recibieron de: los claustros de las Escuelas Normales masculina y femenina; un grupo importante de profesionales de la enseñanza y de la sociedad sevillana; incluso, profesores universitarios.
Un modelo que surge en España en un contexto histórico determinado, el de la Segunda República, en un momento de gran interés por la reforma educativa, y como una iniciativa privada que buscaba modernizar la enseñanza inspirándose en los ideales de la Institución Libre de Enseñanza (ILE) y las tendencias de la Escuela Nueva europea, como la atención al desarrollo completo del alumno -intelectual, física, moral y artística- o la renovación de métodos a partir de la coeducación y el uso de nuevos materiales. El sistema Froebel constituye el primer modelo formalizado de educación preescolar que se configura en la primera mitad del siglo XIX, en paralelo con el origen mismo de este nivel de educación, y que desde el punto de vista material va asociado a la disolución de la Compañía de Jesús. Es lo que ocurre en centros como Valencia, Málaga o la propia Sevilla.
Instituto-Escuela (I-E) de Sevilla
Un método que en nuestra ciudad arranca en la tarde del 3 de febrero de 1932 con la incautación oficial del “Colegio de los Jesuitas”, sito en la céntrica Plaza de Villasís 6, donde se inician las clases con el nombre provisional de “Colegio Oficial de Primera y Segunda Enseñanza” hasta que, un mes después, pasa de denominarse de manera oficial, “Instituto-Escuela de Sevilla”. Un edificio que desde el primer momento ya se ve que es materialmente inadecuado e insuficiente para las nuevas necesidades formativas, lo que hace fijarse en los antiguos pabellones de la Exposición Universal de 1929, en concreto los de Argentina y Perú. Finalmente es el argentino el elegido como sede del Instituto-Escuela (I-E) de Sevilla del que le recuerdo ha aparecido ya por estos predios. En septiembre de 1932, Carmen Martínez Sancho ocupaba un puesto como catedrática de Matemáticas de este Instituto-Escuela de la ciudad (¿Continuará?)
