El derribo de la gasolinera de Parque Alcosa comenzó en la madrugada de este jueves bajo un imponente dispositivo de seguridad coordinado por la Policía Local de Sevilla. Según fuentes policiales y testigos, la demolición inició minutos antes de la una de la madrugada, cuando alrededor de una veintena de vehículos policiales llegaron a la estación de servicio y aseguraron un amplio perímetro para garantizar la ejecución de la orden judicial.
Los accesos a la instalación quedaron cortados por ambos lados de la calle Ulpiano Blanco, mientras se procedía al precinto del establecimiento y a la colocación de vallas de seguridad. Poco después hicieron acto de presencia los técnicos de la Gerencia Municipal de Urbanismo junto a los operarios de la empresa encargada de la demolición, que iniciaron los trabajos por uno de los lavaderos de coches.
En esta primera fase de la operación está previsto el derribo de los lavaderos, así como de la tienda y la cafetería de la estación de servicio. Los surtidores, sin embargo, requerirán una intervención más compleja y prolongada, ya que será necesario retirar previamente los tanques de combustible.
La demolición responde al cumplimiento de una sentencia del juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 9 de Sevilla, que declaró nulos tanto el contrato de arrendamiento del terreno como la licencia de actividad de la gasolinera. Esta resolución dejó a la empresa sin título habilitante para continuar explotando la instalación.
Urbanismo ya intentó ejecutar el derribo el pasado 10 de diciembre, pero entonces la actuación fue paralizada tras las protestas de los responsables de la gasolinera, trabajadores, familiares y personas allegadas. En aquella ocasión, se suspendió la demolición. No obstante, el nuevo recurso presentado por la empresa fue desestimado el pasado 29 de diciembre por el juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 4.
En el operativo desplegado esta madrugada para proceder al derribo de la gasolinera de Parque Alcosa participaron también efectivos de Bomberos y la Policía Nacional, en apoyo a la Policía Local. Aunque se vivieron momentos de tensión, con gritos y lágrimas por parte de personas vinculadas a la estación de servicio, el dispositivo funcionó conforme a lo previsto y no fue necesaria ninguna intervención de mayor gravedad.
