Imagen de archivo de la Parroquia de San Pablo. - Archidiócesis de Sevilla

Hasta cuatro robos se han producido en los templos de Sevilla en apenas un mes. Los hurtos han afectado a la Casa Hermandad de San Pablo, la sede de la agrupación parroquial Paz y Misericordia en la parroquia de San Luis y San Fernando de Rochelambert, la parroquia de San Mateo en Alcalá de Guadaíra, y más recientemente la parroquia de El Buen Pastor y San Clemente, en Palmete. Estos hechos han generado cierta preocupación en las comunidades parroquiales, las cuales han visto en esta sucesión de robos una necesidad de reforzar la seguridad y la vigilancia en sus instalaciones.

La parroquia El Buen Pastor y San Juan de la Cruz, sede de la Hermandad de Padre Pío, en Palmete, sufrió en la madrugada del domingo un intento de robo que ha causado preocupación entre feligreses y vecinos. La corporación emitió un comunicado aclarando que, pese al intento de acceder al templo, no se produjo ningún robo ni se vio afectado el patrimonio artístico o devocional.

La pasada semana, concretamente el viernes 21 de noviembre, la Hermandad del Soberano Poder de Alcalá de Guadaíra comunicó que se había perpetrado un robo en la Parroquia de San Mateo, del que han resultado sustraídas algunas joyas pertenecientes a la imagen de María Santísima de la Caridad. La corporación no detalló el alcance del hurto ni el inventario de piezas afectadas ni posibles daños o actuaciones posteriores.

A finales de octubre, se produjeron dos robos durante la jornada del domingo día 26. El primero de ellos ocurrió en las dependencias de la Casa Hermandad de San Pablo de madrugada. El sistema de seguridad detectó la intrusión y dio aviso de inmediato a la Policía Nacional, que se personó en el lugar para realizar las investigaciones pertinentes. Por la tarde, la Agrupación Parroquial Paz y Misericordia, denunció que también había sufrido un robo en la Parroquia de San Luis y San Fernando y sus dependencias, ubicada en el barrio de Rochelambert, perteneciente al distrito Cero-Amate.

La sucesión de robos ha reabierto el debate sobre la seguridad en los templos y casas hermandad, espacios que combinan actividad cotidiana con la custodia de un valioso patrimonio religioso y comunitario. La necesidad de reforzar la protección de estos recintos se han convertido en la tarea principal para garantizar la tranquilidad y preservar unos lugares que forman parte del tejido social y cultural de sus barrios.