- Cartela de Koch en el Laboratorio Municipal de Sevilla (1)
- Cartela de Koch en el Laboratorio Municipal de Sevilla (2)
(Continuación) En opinión de no pocos estudiosos, tan importante como su trabajo en la enfermedad de la tuberculosis, quizás fuera esa lista de exigentes requerimientos que elaboró para poder validar la relación entre un microorganismo y la enfermedad que originaba. Un conjunto de criterios que sería conocido como postulados de Koch, destinados a poder determinar si un microorganismo específico era la causa de una enfermedad o no; un punto de partida que sin duda alguna sentó las bases de la bacteriología moderna.
Postulados de Koch
Formulados en 1884 a partir de sus experimentos con la bacteria Bacillus anthracis, a fin de establecer, en un principio, la etiología de la tuberculosis los redefinió y publicó posteriormente en 1890 en forma de cuatro criterios encaminados a demostrar la relación causal entre un microorganismo como agente infeccioso y una enfermedad. De forma resumida expresaban que dicho organismo debía: 1) Estar presente en todos los pacientes en los que se examine la enfermedad, y ausente en organismos sanos. 2) Poder ser aislado de un individuo con la enfermedad y preparado y mantenido en un cultivo puro. 3) Tener la capacidad de producir la misma infección original en individuos sanos, después de varias generaciones en un cultivo. 4) Poder inocularse en animales y ser cultivado de nuevo. Estos cuatro principios médicos debían cumplirse si se quería establecer la relación entre ciertos patógenos y determinadas enfermedades específicas, y sin duda ayudaron a que los pupilos de Koch llegaran a descubrir con el tiempo los organismos responsables de enfermedades como la difteria, el tifus, la neumonía, la gonorrea, la meningitis cerebroespinal, la lepra, la peste pulmonar, el tétanos y la sífilis, entre otras. De hecho la requisitoria no solo se sigue utilizando en la mayoría de las situaciones, sino que influye en principios epidemiológicos que han surgido con posterioridad.
Koch, cazador de bacterias: Cólera (1883)
Ya adelantamos que el alemán colaboró con un equipo de investigación francés, en Egipto y la India, estudiando la bacteria ‘Vibrio cholerae’ como causante del cólera (1883), un microrganismo del que, en puridad, hay que decir que ya había sido identificada con anterioridad en 1856 y 1854 por otros dos equipos, uno italiano y otro portugués. Koch desconocedor de esta circunstancia difundió su descubrimiento de la Vibrio como el agente causal del cólera, demostrando que su transmisión se producía a través del agua contaminada e implementando medidas de salud pública -como la filtración del agua, la desinfección de desechos o la conservación de los suministros de agua- para controlar los brotes de cólera. Dichas reglas fueron aprobadas por las grandes potencias europeas en Dresde (1893) y formaron la base de métodos de control que aún hoy se utilizan. Esta difusión unida a su gran preeminencia científica hizo el resto en lo respecta a la adjudicación de autoría del descubrimiento.
Otros logros, siglo XIX
Para el último cuarto del siglo XIX, Koch ya había publicado entre otros su famoso Etiología de la tuberculosis de 1890 e iniciadas otras investigaciones como las que llevó a cabo en Sudáfrica, donde viajó en 1896 para estudiar el origen de la peste bovina y, si bien no identificó su causa, logró limitar el brote mediante la inyección en existencias agrícolas sanas de bilis extraída de la vesícula biliar de animales infectados. Un trabajo que continuó por la India e Italia estudiando también la malaria, la fiebre de aguas negras, la surra del ganado, la enfermedad del sueño o la peste, e investigando las propiedades de la quinina, un alcaloide natural de fórmula molecular C20H24N2O2, blanco y cristalino, con propiedades antipiréticas, antipalúdicas y analgésicas. Es durante estos últimos años cuando llega a la conclusión de que los bacilos que causaron la tuberculosis humana y bovina no eran idénticos, un punto de vista que hizo público poco tiempo después.
Últimos años, siglo XX
Presentado en el Congreso Médico Internacional sobre Tuberculosis de 1901 que se celebró en la ciudad de Londres, su contenido causó no poca controversia y oposición siendo rechazado como erróneo por la comunidad científica; hoy sabemos a ciencia cierta que era él el que estaba en lo correcto. En diciembre de 1904 era enviado a África Oriental Alemana para estudiar la fiebre de la costa este del ganado, realizando importantes observaciones sobre esta enfermedad y otras más transmitidas por garrapatas. Y al año siguiente recibía el Premio Nobel en Fisiología o Medicina de 1905 “por sus investigaciones y descubrimientos en relación con la tuberculosis”, tras el que regresa a África Central en 1906 para trabajar en el control de la tripanosomiasis humana, informando que el atoxil, de fórmula molecular C6H8AsNO3 y sintetizado en 1869, era un medicamento tan eficaz contra esta enfermedad como la quinina contra la malaria.
El 27 de mayo de 1910 moría de un ataque al corazón en la ciudad de Baden-Baden, Robert Koch, el médico alemán que revolucionó el mundo de la medicina al mostrar el modo en que se transmitían enfermedades infecciosas como el ántrax, la tuberculosis y el cólera.
