cruces Sevilla
Cruz de la Plaza de Santa Cruz. Foto: Alfonso Aparicio - Sevilla Actualidad

Pocos lugares en Sevilla condensan tanta historia, misterio y belleza como el barrio de Santa Cruz, un entramado de callejuelas que formó parte de la antigua judería hispalense y que hoy sigue cautivando a quienes lo recorren. Esta ruta, perfecta para perderse —literal y figuradamente— por el Barrio de Santa Cruz en Sevilla, comienza en el Patio de Banderas, una antesala monumental al Alcázar, desde donde parte la acodada calle Judería, puerta de entrada a un barrio que respira leyendas en cada esquina.

El callejón que inspiró a un escritor universal

El callejón del Agua, que discurre paralelo a los jardines del Alcázar, es uno de los rincones más pintorescos de todo el casco histórico. En el número 2 se encuentra uno de los patios más representativos de las mansiones sevillanas, un oasis de columnas y macetas policromadas que despertó la imaginación de Washington Irving. Su paso por este rincón queda inmortalizado en una placa que recuerda su estancia.

El callejón desemboca en la Plaza de Alfaro, con salida hacia los Jardines de Murillo, y muy cerca aparece la Plaza de Santa Cruz, donde se alza la célebre Cruz de la Cerrajería. Aquí vivió el arquitecto Juan Talavera, figura clave del regionalismo sevillano.

Don Juan Tenorio, cruces y conventos históricos

Por la calle Mezquita llegamos a la Plaza de los Refinadores, presidida por la escultura de Don Juan Tenorio, uno de los mitos literarios más vinculados a la ciudad. Desde aquí, el estrecho callejón Mariscal conduce a la recoleta Plaza de las Cruces, adornada con tres columnas coronadas por cruces que le dan nombre.

Al continuar por la calle Cruces hasta Ximénez de Enciso, aparecen en los zócalos antiguas ruedas de molino. Desde aquí se accede a la calle Santa Teresa, donde se ubica el Convento de San José del Carmen. En su interior se conservan objetos personales de Santa Teresa de Jesús, como el manuscrito de Las Moradas o su verdadero retrato, pintado por Fray Juan de la Miseria. Justo enfrente se encuentra la Casa de Murillo, hogar del célebre pintor sevillano.

El Hospital de los Venerables: un tesoro barroco

Siguiendo por las callejuelas Lope de Rueda y Reinoso llegamos al Hospital de Venerables Sacerdotes, uno de los edificios más bellos de Sevilla. Fundado en 1675 por Justino de Neve, hoy es sede de la Fundación Focus. Su patio, diseñado por Leonardo de Figueroa, es un ejemplo sublime del barroco sevillano, con su fuente circular rehundida en el pavimento. La iglesia, consagrada en 1698, conserva pinturas murales de Valdés Leal y de su hijo Lucas.

Plazas con encanto y visitas imprescindibles

La calle Gloria desemboca en la frecuentada Plaza de Doña Elvira, un espacio de atmósfera única lleno de tiendas artesanales. Muy cerca se encuentra la Plaza de la Alianza, junto a las murallas del Alcázar. Desde aquí, por la calle Romero Murube, se accede a la Plaza del Triunfo, presidida por el monumento a la Inmaculada, obra de 1917 de Collaut Valera, donde cada 8 de diciembre las tunas rinden homenaje a la imagen.

A pocos metros se alza la Casa de la Provincia, antiguo Hospital del Rey, con un hermoso patio columnado. Rodeando la Catedral por su fachada oriental llegamos a la Plaza de la Virgen de los Reyes, corazón monumental del casco histórico. Aquí se encuentran el Convento de la Encarnación, la íntima plazuela de Santa Marta y la imponente fachada del Palacio Arzobispal, cuyo interior alberga dos patios manieristas y una singular escalera del siglo XVII.

Una última mirada: la Giralda desde Mateos Gago

El recorrido finaliza en la bulliciosa calle Mateos Gago, repleta de tiendas y restaurantes, y que ofrece una de las vistas más emblemáticas de la Giralda. En esta calle también se puede visitar la Parroquia de Santa Cruz, cuya portada fue concluida en 1929 por Juan Talavera.