En el límite oriental de Sevilla, junto a la carretera de Alcalá de Guadaíra, se alza la Hacienda El Rosario, un edificio histórico que durante décadas ha sobrevivido en estado ruinoso pese a haber sido uno de los grandes cortijos olivareros de la campiña sevillana. Su imponente portada barroca aún se mantiene en pie, recordando el esplendor de una época en la que las haciendas eran el motor económico de la provincia, aunque el resto de la construcción se encuentra prácticamente derruida.

Tras años de abandono, vandalismo y expolio, el Ayuntamiento de Sevilla ha anunciado que en breve comenzarán obras de seguridad para estabilizar la edificación y evitar riesgos de desprendimientos, adjudicadas a la empresa Atlántico 18 S.L. por un importe de 342.700 euros y con un plazo de ejecución de cuatro meses. La actuación será integral: se limpiará y desinsectará el conjunto, se retirarán escombros y vegetación, se cegarán accesos y huecos, y se repondrá el vallado perimetral para impedir la entrada al recinto, hasta ahora prácticamente desprotegido.

La intervención, diseñada por la Gerencia de Urbanismo y Medio Ambiente, incluye además la consolidación de muros, cornisas y cubiertas, así como la instalación de redes de protección envolventes en elementos especialmente delicados como la Torre del Contrapeso y la portada barroca de acceso. En esta última se revisarán pináculos y cornisas, se fijarán los morteros de cal y se colocará una puerta que permita el registro del interior. También se desmontarán y apuntalarán estructuras inestables en el señorío, la gañanía y los antiguos almacenes vinculados a la producción aceitera.

El objetivo de la operación no es restaurar la hacienda, sino detener su deterioro y garantizar la seguridad, evitando que se repitan tragedias como la de 2020, cuando un adolescente perdió la vida al desplomarse parte de la estructura. Para ello, además, se colocará señalética de peligro y se rellenarán huecos, pozos y arquetas ocultos en el recinto.

Lo paradójico es que, mientras este cortijo histórico se mantiene en estado crítico, en los terrenos colindantes ha crecido un barrio moderno que lleva su nombre: Hacienda El Rosario. Miles de vecinos conviven con la silueta de una hacienda que languidece a ojos vista, convertida en un símbolo de la Sevilla rural atrapado entre la expansión urbana y el abandono patrimonial.

Con estas actuaciones, el Ayuntamiento busca al menos detener el colapso de un inmueble protegido en el inventario andaluz, aunque no declarado Bien de Interés Cultural (BIC), y preservar lo que queda de esta joya de la arquitectura rural andaluza. Su futuro, en cualquier caso, sigue abierto: solo una rehabilitación integral podría devolverle la vida que perdió hace ya demasiadas décadas.