El Metro de Sevilla ha repartido en solo dos años 42,5 millones de euros en dividendos a sus accionistas, pero no ha destinado recursos a la compra de nuevos trenes ni a reforzar el mantenimiento de la línea 1, que en 2024 alcanzó un récord de 22,6 millones de pasajeros. Tal y como publica Diario de Sevilla, los beneficios millonarios se han destinado a los accionistas de la sociedad concesionaria, en lugar de invertir en la compra de nuevos trenes o en un refuerzo del mantenimiento.
La sociedad, controlada en un 88,23% por Globalvía y en un 11,77% por la Agencia de Obra Pública de la Junta, distribuyó 22,4 millones de euros en 2024 y otros 20,1 millones en 2023. Una cantidad suficiente para adquirir al menos tres nuevos convoyes, cuyo precio ronda los 13 millones de euros cada uno, pero que no se ha invertido en reforzar la flota ni en paliar la saturación que sufren a diario los viajeros.
La línea 1 no incorpora nuevos trenes desde 2012, cuando se elevó la flota a los 21 actuales. Desde entonces, la demanda no ha dejado de crecer y las incidencias, como la avería de un pantógrafo esta misma semana, han puesto en evidencia la necesidad de mayores recursos en conservación. Pese a ello, la concesionaria sostiene que el servicio no presenta deterioro.
El reparto millonario se produce además en un contexto de disputa entre la Junta y Globalvía sobre la fecha de finalización de la concesión, que la administración andaluza sitúa en 2040 y la sociedad no descarta reclamar judicialmente.
Mientras tanto, la deuda con el Banco Europeo de Inversiones por la construcción de la línea, que llegó a costar cerca de 900 millones de euros, seguirá pagándose hasta 2033.
El contraste entre los dividendos millonarios y la falta de inversión en material rodante y mantenimiento reabre el debate sobre la gestión del Metro de Sevilla, cuya única línea afronta cada año un volumen creciente de viajeros con la misma flota de hace trece años.
