Calle Recaredo. - Google Maps
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El Juzgado de Instrucción número cinco de Sevilla ha incoado diligencias en torno a una denuncia vecinal interpuesta contra el exconsejero delegado de la Empresa Metropolitana de Saneamiento y Abastecimiento de Aguas (Emasesa) y personal técnico de la propia entidad; por presuntos delitos de prevaricación omisiva y falsedad en documento público, por supuesta «inacción y ausencia de control» respecto a una escuela infantil instalada en un edificio de viviendas de la calle Racaredo, cuyas presuntas irregularidades de funcionamiento habrían derivado en «daños» a la red de saneamiento del inmueble y «filtraciones de aguas residuales que afectan al subsuelo» del mismo.

Estas diligencias previas estarían conectadas con un escrito elevado de manera paralela a la Delegación Territorial de la Consejería de Desarrollo Educativo en Sevilla, con relación a la situación de la mencionada escuela infantil, con el aviso expreso de que «la mencionada guardería no está establecida en un edificio independiente y no reúne las condiciones de seguridad estructural y de salubridad mínimamente exigidas por la normativa aplicable».

La guardería estaba «funcionando sin licencia»

En este escrito vecinal se detalla a la Administración educativa que dicha escuela infantil, que lleva «en funcionamiento desde 2017, no ha conseguido la licencia de actividad hasta enero de 2024 y en ese periodo de seis años, se ha clausurado dos veces, la primera en julio de 2021, una vez que se constató por alguno de los propietarios del edificio que la guardería estaba funcionando sin licencia y carecía de sistema propio de evacuación de residuos y aguas fecales y que estaba utilizando la red de saneamiento del edificio, el cual además de estar dañado como consecuencia de su gran antigüedad, no estaba capacitado para atender al aumento de caudal de aguas residuales procedentes y producidas en la guardería».

La salubridad «no está garantizada»

La segunda orden de cierre, según el escrito, «se produjo el 12 de mayo de 2023» por la Dirección General de Medio Ambiente, Parques y Jardines del Ayuntamiento, «al no encontrarse legalizada» la actividad de carácter sanitario como centro de atención infantil temprana, «distinto y diferente del educativo y que funciona también en el local».

Según el escrito elevado a la Administración educativa, «la guardería o centro de educación infantil y el centro sanitario se encuentran en una situación de insalubridad por cuanto que la realidad definitiva e incontrovertible es que la causa de la misma es que la guardería carece de elementos de saneamiento propios y exigidos en el Reglamento de Saneamiento de Emasesa y que los ha suplido conectando sus conductos, tuberías y arquetas a la red del edificio, la cual además de ser inhábil y de no poder atender al aumento de caudal, está dañada y con graves deficiencias y es inadecuada y en modo alguno suficiente para atender al repetido aumento de caudal, y por ello las arquetas rebosan de aguas fecales, produciendo acumulaciones de las mismas en los cimientos del edificio», con lo que «no está garantizada la salubridad del Centro».

«Ausencia de control de Emasesa»

El documento señala especialmente una supuesta «inacción a favor de la guardería y de la sociedad limitada que la explota», porque «la ausencia de control principalmente de Emasesa propicia y supone e implica, desde el año 2017, la existencia de filtraciones de aguas residuales que afectan al subsuelo del edificio (residencial), que están constatadas tanto por su examen visual principalmente después de las lluvias, como por la Inspección Técnica de Edificios (ITE), efectuada a finales del año 2023 y que han motivado la orden de la Gerencia de Urbanismo de realización de las obras correspondientes para evitar ese daño a la estructura del edificio por el depósito de agua en los cimientos».