- Calle León XIII (1)
- ‘Regia Sociedad de Medicina y demás cosas de Sevilla’, 1700
- “Veneranda Tertulia Médica Hispalense”, 1693
Considerada la Carta Magna del Trabajo, en la encíclica “De las cosas nuevas” defiende la dignidad del trabajador y su derecho a un salario justo, mientras reclama mejores condiciones laborales y reconoce su derecho de asociación. Un revolucionario documento que no solo sentó las bases para toda la posterior enseñanza social católica, sino que continúa siendo un referente fundamental más de siglo y cuarto después de su publicación. Anterior en el tiempo es otra de sus encíclicas fundamentales, Aeterni Patris (1879), conocido restaurador del tomismo en “Del Padre Eterno” León XIII propuso a Santo Tomás de Aquino como modelo para los estudios filosóficos y teológicos, impulsando una renovación del pensamiento tomista que tendría profundas repercusiones en la teología católica del siglo XX. Por cierto, sobre el italiano habrá que volver dada su presencia en el callejero hispalense.
Entre León y León
Pero como ya imagina no son las anteriores, y otras que omito por una lógica cuestión de espacio y tiempo, las cuitas que han traído a este papa a este predio periodístico, más interesado como bien sabe en otro tipo de divulgación, la científica para más señas. Tampoco cuenta, bueno un poco sí, aunque solo sea por mero oportunismo, una serie de “singularidades” de las que le expongo un par de ellas: una nominal, la reciente elección del nombre León XIV -como 267.º papa de la Iglesia católica y noveno soberano de la Ciudad del Vaticano este pasado 8 de mayo de 2025- por parte del estadounidense Robert Francis Prevost (1955) que, ya de la que va, se trata del mismo año en el que muere el físico relativista Albert Einstein. Y otra, como ahora veremos, científica ya que es el primer papa con formación científica al tener una licenciatura en Ciencias Matemáticas (1977) por la Universidad de Villanova, Estados Unidos, lo que lo convierte en opinión de algunos en el “primer papa científico”. Lo dejo ahí, por ahora y vuelvo al León decimonónico que nos trae y su vínculo con la modernidad, el progreso y la búsqueda de la verdad en algunos de los campos del saber humano.
Apertura de los Archivos Secretos Vaticanos (1883)
En ese compromiso social de León XIII, una de sus decisiones más significativas fue la apertura de los Archivos Vaticanos facilitando el acceso a investigadores tanto religiosos (católicos y no católicos) como laicos; una apertura que posibilitó la investigación histórica al permitir el acceso a documentos que durante siglos habían permanecido fuera de su alcance. Un gesto que buscaba demostrar que la Iglesia no tenía nada que ocultar a la historia y simbolizaba una nueva actitud de apertura y diálogo con la modernidad. Un deseo de armonía intelectual entre fe y razón, entre tradición y progreso, entre los valores perennes del cristianismo y las legítimas aspiraciones del mundo contemporáneo; en definitiva, avance del conocimiento, sobre todo, claro, en filosofía y teología, aunque también en determinadas ciencias. Recordar aquí el fomento que hace de la filosofía tomista al impulsar su estudio como una herramienta para la reflexión teológica y la comprensión del mundo. O cómo promueve una visión integral de la verdad buscando acercar la Iglesia a las realidades cambiantes del mundo moderno. Ya hemos apuntado sus inquietudes sociales y su encíclica actividad, Rerum Novarum, que vino acompañada de un relanzamiento de los estudios sobre el papado y la creación tanto de instituciones como de escuelas para diferentes estudios humanísticos.
León XIII y el cine, 1896
Pero este papa no solo fue pionero en estos digamos “intelectuales y elevados” intereses sociales, no, resulta que en su particular corriente de preocupación por acercar la Iglesia a las realidades del mundo moderno, promover el diálogo con otras culturas y demostrar que la Iglesia no tenía nada que ocultar a la historia, no le importó ser algo más frívolo, al protagonizar uno de los hitos históricos de la Iglesia, con él, el cine entró en el Vaticano. Como lo lee. Tras meses de negociaciones, según la versión más extendida, la Santa Sede autorizó el ingreso de un equipo de grabación al Vaticano en 1896, para rodar una breve cinta (unos 40 s de duración) dirigida por Vittorio Calcina, titulada ‘Sua santità papa Leone XIII’ y que consta de tres partes o escenas.
En la primera, aparece rodeado de obispos; en la segunda, aparecen los jardines vaticanos y el carruaje papal entra por la izquierda, tirado por un par de caballos negros y conducido por un cochero; y en la última, el papa baja de su carruaje y es recibido de rodillas por el cardenal Della Volpe, a quien saluda antes de dar finalmente la última bendición hacia la cámara. En las imágenes vemos a un papa anciano, tenía ya 86 años, en diferentes momentos -sentado en un trono, en los jardines del Vaticano y dentro del palacio- que pasea, bendice y mira a la cámara. (Continuará)
