¿Debería tener Sevilla una tasa turística? La reciente propuesta del alcalde de la capital hispalense, José Luis Sanz, de implementar una tasa para eventos masivos para bonificar las horas extras de la Policía Local en citas como el concierto de Manuel Carrasco o el Interestelar, ha reavivado el debate sobre si la ciudad debería disponer de una tasa turística.
En este sentido, el regidor ha señalado que es «partidario» de la imposición de una tasa turística en la ciudad, ya que se trata de «un instrumento de financiación que posibilitaría una serie de mejoras». Así, ha desgranado que dichos ingresos irían destinados al propio sector turístico, la conservación del «inmenso» patrimonio y «llegaría a todos los rincones de la ciudad con un porcentaje destinado a obras en los barrios». No obstante, también se ha posicionado acerca de la iniciativa de implementar una tasa para eventos -que llevará al Pleno del próximo mes de junio para su aprobación-: «Es una necesidad para la ciudad como instrumento de financiación».
Por su parte, desde la oposición, Antonio Muñoz, portavoz del Partido Socialista en el Ayuntamiento de Sevilla, ha defendido que la tasa turística es una forma de que los visitantes contribuyan a financiar los servicios extraordinarios que necesita la ciudad en momentos de alta afluencia, como en destacados eventos o espectáculos. Además, ha señalado que esta medida permitiría recaudar fondos destinados a la rehabilitación del patrimonio, una tarea para la que «nunca hay recursos suficientes». A su juicio, es una medida ya extendida en otras ciudades europeas, e incluso españolas, y, por tanto, «no hay que inventar nada».
En este sentido, el líder de los socialistas ha planteado la posibilidad de implantar la tasa turística como fórmula para obtener recursos adicionales. Según sus cálculos, «si se pagara un euro por cada turista que pernocta en la ciudad, ingresaríamos 7 millones de euros; si se pagaran dos millones de euros, pues ingresaríamos 14». «Es una cantidad más que suficiente para financiar el exceso que se pueda necesitar de policía, de limpieza, de protección civil, por ejemplo», subrayando que estos ingresos también permitirían destinar fondos a otras áreas de interés general, «como la rehabilitación del patrimonio».
Por un lado, los turistas entrevistados tuvieron diversidad de opiniones. Una chica francesa dudó sobre si sería bueno para los visitantes pagar un extra para quedarse en Sevilla, mientras que otras procedentes de Países Bajos opinaron justamente lo contrario. Hay algunos, como un visitante de origen mexicano que lo sentiría como una «agresión» al turista: «Me parece injusto aunque a lo mejor a ustedes les conviene». Por otro, los sevillanos presentaron opiniones dispares acerca de implementar la tasa. «Cuando vamos a otra ciudad lo pagamos y se nos incluye en la noche sin apenas darnos cuenta», indicó una mujer. «Eso ayuda a que se mejoren los servicios», recordó otra.
Para concluir, según Antonio Muñoz, «la aplicación de la tasa en ningún caso conocido en ninguna ciudad ha supuesto una disminución de la afluencia de los visitantes». «Los turistas no dejan de ir a París, a Londres o a Ámsterdam por el hecho de que exista una tasa turística y, sin embargo, esa recaudación sirve para mejorar los servicios públicos, muchas veces de la atención al propio turista y también para redistribuir las mejoras del turismo entre los ciudadanos», subrayó.
El debate sobre la implantación de una tasa turística en Sevilla sigue abierto y genera opiniones diversas. Mientras algunos la consideran una herramienta necesaria para el mantenimiento de la ciudad y el fomento de un turismo sostenible, otros temen sus posibles efectos negativos sobre la afluencia de turistas y la competitividad del destino. Por ahora, solo queda esperar al Pleno que se celebrará a principios de junio.
