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El Ayuntamiento de Sevilla ha adjudicado recientemente un estudio para evaluar la viabilidad de reactivar la construcción de la SE-35, una vía metropolitana proyectada desde hace años que busca conectar la SE-30 y la SE-40. Esta decisión supone retomar un proyecto ampliamente contestado por colectivos vecinales y ecologistas, especialmente por el impacto que tendría sobre espacios naturales como el Parque del Tamarguillo.
La SE-35 ha sido objeto de un largo debate social y político. Vecinos de zonas como Parque Alcosa y Sevilla Este han expresado en múltiples ocasiones su preocupación por un trazado que partiría en dos el Parque del Tamarguillo, un espacio verde de alto valor socioambiental construido con 25 millones de euros procedentes de fondos europeos.
Según los trazados que se han venido planteando para esta carretera, su ejecución afectaría directamente a áreas inundables, humedales protegidos, el cauce del arroyo Tamarguillo y zonas reforestadas con financiación europea. También supondría una barrera que rompería la conectividad ecológica del futuro Anillo Verde de Sevilla, clave para la movilidad sostenible y la resiliencia ambiental de la ciudad ante el cambio climático.
Entre los espacios concretos que se verían afectados se encuentran las lagunas del Sapo y Buena Esperanza, el Parque del Tamarguillo, la ribera del arroyo y zonas agrícolas del norte de la ciudad, así como barriadas como Aeropuerto Viejo y Valdezorras. Según diversas entidades sociales, los principales beneficiarios del proyecto serían los grandes propietarios de terrenos en el norte de Sevilla, cuyas parcelas aún no se pueden urbanizar por falta de infraestructuras viarias de alta capacidad.
El desarrollo de la SE-35 también ha sido vinculado con grandes proyectos urbanísticos como los de Santa Bárbara, San Nicolás Oeste o Higuerón Norte, que no podrían llevarse a cabo sin la existencia previa de esta vía. La inclusión de la SE-35 en el actual Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de 2006 responde a un planteamiento anterior a la crisis económica y a los actuales compromisos ambientales y de movilidad sostenible.
De hecho, la vía ni siquiera está contemplada en los principales instrumentos de planificación regional y metropolitana: no aparece en el Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía (POTA), ni en el Plan de Transporte Metropolitano del Área de Sevilla, ni en el Plan de Ordenación del Territorio de la Aglomeración Urbana de Sevilla (POTAUS), ni en el Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS) de Sevilla. A juicio de Ecologistas en Acción, su inclusión en el PGOU es contraria a los principios básicos de sostenibilidad recogidos en todos estos documentos.
La respuesta de Ecologistas en Acción: oposición firme y advertencia a Europa
Ante la adjudicación del nuevo estudio, Ecologistas en Acción ha manifestado públicamente su rotunda oposición a la reactivación de la SE-35 por parte del Ayuntamiento. La organización advierte de que esta carretera solo beneficiaría a constructoras y grandes tenedores de suelo, y destruiría valiosos espacios verdes construidos con fondos europeos.
«La salud de las personas está por encima de los intereses de unos pocos. No dudaremos en volver a denunciar el proyecto ante instancias europeas», han señalado en un comunicado. Recuerdan que en 2015, tras una queja ciudadana, la Comisión Europea emitió un Dictamen Motivado que señalaba las deficiencias en la evaluación ambiental del proyecto, lo que forzó al gobierno municipal de entonces a paralizarlo.
Ecologistas en Acción considera que el actual intento de retomar la SE-35 por parte del Ayuntamiento es una regresión inaceptable que contraviene los compromisos de Sevilla en materia de lucha contra el cambio climático y movilidad sostenible. La organización anuncia que apoyará la contestación social que, aseguran, volverá a surgir desde la ciudadanía sevillana.
