- Esta es la plaza más pequeña de Sevilla, y no es la que imaginas
- Bomberos actúan en un árbol de la Plaza del Duque que impedía el tránsito del Cristo de La Hiniesta
Cualquiera que haya paseado por las plazas del casco antiguo de Sevilla habrá notado que muchas de ellas albergan cruces de diversos estilos, materiales y técnicas de forja.
Esto tiene una explicación. Toda plaza que tenga una cruz indica que, en algún momento del pasado, existió un cementerio en la zona, ocurrió un hecho relevante o se ubicó un edificio importante durante alguna época de la historia hispalense.
Jesús Serrate, guía turístico sevillano de renombre, comenta además que esas cruces también servían para orientar caminos: «Muchas de las cruces eran usadas para marcar caminos, lugares de paso. Se conocían como cruces de Humilladero y se ubicaban en las entradas y salidas de la ciudad. Su nombre proviene del acto de humillarse, es decir, ponerse de rodillas para rezar y buscar protección en el camino o al llegar a la ciudad».
La Plaza del Salvador, la de Santa Marta, la de la Casa Pilatos, la de las Mercedarias, la de San Julián, la de Santa Cruz y la del Molviedro son algunos ejemplos destacados del centro histórico de Sevilla.
La cruz del Salvador: un cementerio bajo la iglesia

Conocida como la «Cruz de las Culebras» por estar emplazada en la antigua calle de las Culebras, esta cruz es un vestigio del cementerio que aún permanece bajo la Iglesia del Salvador.
En la lápida situada justo debajo de la cruz puede leerse la Ley 11 del rey Juan I, que ordenaba castigar con la pérdida del caballo y una multa de 600 maravedís a los cristianos, y con pena de prisión a los musulmanes, que no se arrodillaran al paso del Santísimo Sacramento.
La cruz de Santa Marta: el antiguo hospital de leprosos

Realizada en 1564, esta cruz se situó en los alrededores del antiguo Hospital de Leprosos, fundado tras la reconquista de Sevilla por Fernando III. Sus caras representan a un crucificado y a la Quinta Angustia de María.
Esta joya litúrgica fue dañada por actos vandálicos en 2023, aunque el Ayuntamiento de Sevilla la restauró tras más de un año de trabajos especializados.
Cabe señalar que la ubicación actual no fue la original: inicialmente se hallaba en el extrarradio de la muralla de la Macarena, sobre la antigua calzada romana que conducía al Hospital de San Lázaro.
La cruz de la Casa Pilatos: el inicio del antiguo viacrucis de Sevilla

El Viacrucis, origen de la actual Semana Santa, comenzaba en la Casa Pilatos y concluía en la Cruz del Campo. El recorrido, compuesto por 29 estaciones, marcaba el camino de los peregrinos al salir de la ciudad.
Junto a la cruz, una placa con inscripciones en latín señala que se trata de la primera estación. La tradición fue decayendo en el siglo XIX hasta desaparecer definitivamente en 1873.


Jesús Serrate afirma que esta cruz es la más simbólica: «Esta cruz resume la herencia constructiva del ladrillo en un Gótico Fernandino bajo bóvedas de crucería a modo de palio o baldaquino, y al mismo tiempo está representada en numerosos grabados y litografías de nuestros viajeros románticos. Está vinculada al legendario viacrucis que Don Fadrique Enríquez de Ribera dejó planteado a su regreso de Tierra Santa a mediados del siglo XVI».
La cruz de las Mercedarias: el antiguo cementerio parroquial de San Bartolomé

Esta cruz simboliza el cementerio que pertenecía a la Iglesia de San Bartolomé, actualmente ubicada en la cercana calle Levíes.
Esta parte de la antigua aljama sevillana logró sobrevivir al incendio y los daños sufridos durante la Guerra Civil, lo que convierte su conservación en un hecho casi milagroso.
La cruz de San Julián: un cementerio durante la peste negra en Sevilla

Aunque se asocia con un cementerio de época, la cruz de San Julián también estuvo vinculada a los enfermos de tuberculosis. Durante la Guerra Civil, la Hermandad del Silencio la custodió tras el incendio de la parroquia ocurrido el 8 de abril de 1932.
Guardada durante años en la Iglesia de San Esteban, fue devuelta a su emplazamiento original tras la reconstrucción del templo, que reabrió al culto el 19 de marzo de 1946.
La cruz de La cerrajería: una de las cruces más importante de Sevilla

Forjada en 1692 por Sebastián Conde, recibe su nombre por su primer emplazamiento en la antigua plaza de la Cerrajería, entre las actuales calles Sierpes y Rioja.
Desde entonces ha recorrido diversos enclaves: el Convento de las Mínimas, el Museo de Bellas Artes y, finalmente, la Plaza de Santa Cruz, donde se instaló con motivo de las reformas para la Exposición Iberoamericana de 1929.
Esta cruz fue concebida como una «cruz farola», de la que emergen cuatro serpientes en alusión a la leyenda de la calle Sierpes.
Aunque no hay constancia documental, se cree que su ubicación actual coincide con el antiguo cementerio de la Iglesia de Santa Cruz, destruida durante la ocupación francesa.
La cruz del Molviedro: una ermita en la Sevilla antigua

La cruz de la Plaza del Molviedro hace referencia a una antigua ermita derribada para construir la Capilla de Nuestra Señora del Mayor Dolor, sede de la Hermandad de Jesús Despojado.
La ermita formaba parte del antiguo barrio de la Mancebía, próximo a la Laguna de la Feria. En ese entorno existía una pequeña bolsa de agua conocida como la «Laguna de la Pajería», que dio nombre a la antigua Plaza o Compás de la Laguna.
En definitiva, como afirma Jesús Serrate, «Sevilla es un referente mundial por su religiosidad», tanto en la «manera de manifestarla» como en su «sublime imaginería». La ciudad de las cruces remite a una Sevilla que fue, y sigue siendo, destino de cronistas y viajeros de todo el mundo.
