Imagen de archivo de una ambulancia.- EMERGENCIAS 112
Imagen de archivo de una ambulancia.- EMERGENCIAS 112

La protesta de seis antiguos trabajadores de la grúa municipal de Sevilla, despedidos tras la entrada de Setex-Aparki como nueva adjudicataria del servicio el pasado 1 de febrero, ha alcanzado un nuevo nivel de tensión. Tres de ellos, Inmaculada Silva Aranda, Luis Perea Millán y Carlos Suárez Martínez, mantienen desde hace cuatro días una huelga de hambre y este jueves uno ha tenido que ser asistido por los servicios sanitarios por mareos y una bajada de tensión.

Carlos Suárez, gruista y uno de los afectados, tuvo que ser atendido por una ambulancia en el propio Ayuntamiento tras sufrir un desvanecimiento. «Estoy hecho una mierda», resumía. Según los sanitarios, su estado es consecuencia directa de la falta de alimento y del estrés acumulado durante la protesta.

La acción de protesta comenzó este lunes, cuando tres de los despedidos decidieron encerrarse en el Ayuntamiento, en el espacio del grupo municipal de Podemos-IU, tras reunirse con la portavoz de la formación, Susana Hornillo. Desde entonces, solo dos continúan con la huelga de hambre. El tercero tuvo que salir para asistir a un juicio y, según denuncian desde el sindicato CNT, no se le permitió reingresar al edificio.

Inmaculada, antigua administrativa y también encerrada, recuerda cómo se produjo su despido: «El 31 de enero a las 22:00 horas nos convocaron, justo antes de que a las 00:00 horas entrara Setex-Aparki». Según su testimonio, le comunicaron que no superaba el periodo de prueba, algo que niega categóricamente: «Eso es incierto, porque ya lo había pasado». Desde entonces, denuncia que no han cobrado y que incluso han tenido dificultades para acceder al desempleo, ya que legalmente su situación no se tramitó como despido formal.

Los afectados sospechan que ha habido contrataciones posteriores para cubrir sus mismos puestos. Achacan la situación al Ayuntamiento, al que acusan de no haber garantizado la subrogación del personal.

El encierro se desarrolla en condiciones difíciles: sin apenas agua, con frío y sin posibilidad de recibir visitas de familiares o de los compañeros que no están en huelga. «Vamos a tener que poner aquí un altar para que venga a visitarnos, porque nos ignoran», ironizaba Inma, aludiendo a que «el alcalde se ha ido a Roma» para asistir a la procesión del Cachorro.

Desde CNT, el sindicato que respalda la protesta, acusan al equipo de Gobierno municipal de «irresponsabilidad» y advierten: «Cada minuto que pasa es responsabilidad directa del delegado de Movilidad y del alcalde». La huelga de hambre continuará durante el fin de semana si no se ofrece una «solución justa» para los despedidos, afirman.