En la barriada Doctor Marañón del distrito Macarena y con CP 41009, sus 102 m de longitud discurren entre calle Doctor Royo y calle Doctor Domínguez Rodiño colindando con barriada La Palmillla. Trazada y levantada a mediados de la década de los años 60 sobre terrenos de la Huerta de la Calesita, ya era conocida con este nombre al menos desde 1827 cuando fue rotulada en 1969 con el actual en honor del médico, botánico y farmacéutico parmesano Giuseppe Cervi (1663-1748). 

Giuseppe Cervi, 1729

Formado en un colegio jesuita, estudió medicina en la universidad de Parma llegando a ser catedrático de Anatomía en ella y protomédico de la casa ducal de Parma, si bien su vida personal y profesional tuvo un punto de inflexión en 1714 cuando Isabel de Farnesio, sobrina y heredera del duque de Parma, contrajo matrimonio con el monarca español Felipe V que le llamó a Madrid como médico personal suyo y posteriormente de la reina. Un excepcional ascenso profesional y social que culminó en 1729 cuando fue nombrado primer médico de cámara y, lo más importante, presidente del Real Protomedicato y Protomédico de los Reales Ejércitos. Cervi fue uno de los médicos ilustrados que contribuyó a la creación de la Real Academia Médica Matritense, siendo su primer presidente, que posteriormente se convertiría en la Real Academia Nacional de Medicina. Además obtuvo importantes privilegios para la Regia Sociedad Hispalense de Medicina y Otras Ciencias, antecedente de la actual Academia de Medicina, de la que fue nombrado presidente perpetuo. Gracias a su actuación y la de otros colegas se promovieron los estudios de anatomía, favoreciendo el desarrollo de las técnicas quirúrgicas más avanzadas, así como la traducción de textos de autores extranjeros a fin de disponer de más y mejores conocimientos, entre ellos el anatomista y botánico alemán Lorenz Heister. Destacar que la consolidada situación profesional y política de Cervi en la cúspide de la medicina española la conservaría hasta su muerte.

Un renovador ilustrado de la medicina española

Durante el período de ejercicio de tan alto cargo (1729-1748) se aprobó una regulación centralizada que hacía obligatorio el uso de una misma farmacopea para la elaboración de fórmulas farmacéuticas. De hecho, La Pharmacopeia matritense: Regii at Supremum Hispaniarum Protomedicus auctoritate iussu atque auspiciis nunc primo elaborata (Madrid, 1739), incorporaba numerosos preparados de origen químico, signo paradigmático de modernidad, y la materia médica de procedencia americana. Por otro lado revitalizó la institución del Protomedicato mediante la elaboración de nuevas ordenanzas, auspiciando en 1734 la creación de la Academia Médica Matritense, de la que fue también presidente perpetuo. Gracias a su influencia el Rey la tomó bajo su protección, concediendo a sus miembros los mismos derechos y honores otorgados a los de la Academia de la Lengua. Por su presidencia perpetua de la Regia Sociedad Sevillana, institución precursora en los proyectos de modernización de la ciencia, la prestigiosa e inglesa Royal Society de Londres lo nombró Fellow de la misma en 1736, siendo el primer científico ‘español’ que ingresó en esta academia de máximo rango internacional. Le seguirían Antonio de Ulloa (1746) y Jorge Juan (1749) tras su periplo en tierras del Ecuador para estudiar el problema de la forma y tamaño de la Tierra; por cierto, ambos cuentan con algún que otro reconocimiento en las calles sevillanas.

Legado de Cervi

Entre los aspectos más destacados de este promotor de la medicina española cabe señalar su contribución en: la organización de la estructura sanitaria; el fomento de las prácticas anatómicas modernas; o potenciar el contacto de los médicos españoles con los centroeuropeos. Una magnífica labor que le hizo adquirir gran prestigio profesional del que dan testimonios no pocos médicos, muchos de los cuales le dedicaron sus obras. Sin duda alguna el XVIII fue el siglo de las instituciones científicas y nuestro país no fue ajeno a este proceso creativo con Sevilla, casi, a la cabeza, encontrándose entre las instituciones más tempranas la Regia Sociedad de Medicina y demás Ciencias de Sevilla que, si bien fundada a principios de siglo, adquirió carta de naturaleza realmente en la década de los años treinta. Un logro en el que jugó un papel fundamental el parmesano que acompañó a los Reyes Felipe e Isabel durante los casi cinco años de estancia de la Corte en esta ciudad.

Existe cierto consenso entre los historiadores de la medicina española a la hora de considerar que los saberes y técnicas quirúrgicas del ámbito de la anatomía que se introdujeron en España en la primera mitad del siglo XVIII se debieron especialmente a él. Afectado por la muerte de su protector Felipe V y aunque su sucesor Fernando VI le revalidó en todos sus cargos, a partir de 1740 su estado de salud comenzó a deteriorarse hasta su muerte. Su espléndida biblioteca fue donada, a partes iguales, a las dos sociedades médicas, sevillana y madrileña, a las que nunca dejó de dar su protección y apoyo.