La plantilla de los centros sociales de la Diputación protesta con motivo del pleno ordinario de abril.- Europa Press
La plantilla de los centros sociales de la Diputación protesta con motivo del pleno ordinario de abril.- Europa press

Durante el pleno ordinario del mes de abril celebrado este jueves por la Diputación de Sevilla, gobernada por el socialista Javier Fernández, las plantillas de los tres centros de personas mayores y dependientes de la entidad han protagonizado una protesta, avisando de la «falta de personal», derivada a su vez en la denegación de vacaciones y días de permiso.

Enrique Lobato, representante del SAT, ha explicado en declaraciones a Europa Press que el motivo de la protesta deriva de que las plantillas de personal de estos centros, conformadas por funcionarios y efectivos laborales, están «bajo mínimos».

Tal extremo, según ha dicho, provoca un «incumplimiento del calendario laboral negociado, acordado y pactado», pues los trabajadores/as afrontan la denegación de sus vacaciones o días de permiso por la falta de personal para atender los citados centros de personas mayores y dependientes.

En uno de los centros, por ejemplo, el personal mínimo de dotación está fijado en 42 personas y actualmente faltan hasta 16 puestos por cubrir, lo que según este portavoz sindical impide una «rotación» en la plantilla a la hora de los descansos y deriva en que haya personas que acumulan hasta 16 o 20 días consecutivos de trabajo, con el desgaste implícito en ello y la incidencia en la calidad del servicio que reciben las en situación de «vulnerabilidad».

Los ingenieros de la Institución se unen a la protesta

El pleno ha contado además con una nueva protesta de los técnicos de administración especial e ingenieros de la institución, de nuevo en demanda de mejoras laborales merced a la responsabilidad que ostentan en los proyectos de obra. Según los portavoces de este colectivo, sus miembros sienten que su trabajo no se ve «reconocido ni remunerado» con relación a las funciones y responsabilidades asumidas.

Y es que estos profesionales afrontan al menos diez años de responsabilidad civil y penal por cada proyecto o dirección facultativa que firman, pero carecen de complementos de los que sí disfrutan los técnicos de administración general; con lo que reclaman unas condiciones y remuneración acordes a la responsabilidad, complejidad y peligrosidad de sus funciones.