La Consejería de Universidad, Investigación e Innovación ha resuelto la última convocatoria de ayudas para la contratación de jóvenes doctores, una apuesta decidida por reforzar el sistema andaluz de I+D+I que se traduce en la incorporación de 129 perfiles en universidades, centros públicos y fundaciones científicas de toda la comunidad. En total, el programa está dotado con 17,43 millones de euros, de los que 8,10 millones se destinan a Sevilla, permitiendo la contratación de 60 investigadores en esta provincia.
La Universidad de Sevilla es la principal beneficiaria del programa en la capital andaluza, con 41 investigadores incorporados gracias a una financiación de 5,54 millones de euros. La Universidad Pablo de Olavide suma otros cuatro perfiles con una ayuda de 540.609 euros. Además, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), a través de cuatro centros radicados en Sevilla, recibirá 1,89 millones para contratar a 14 investigadores. En este apartado destaca especialmente la Estación Biológica de Doñana, que ha captado 1,35 millones para diez científicos.
También la Junta de Andalucía, a través de la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural, contará con un investigador joven gracias a una subvención de 135.152 euros.
Una inversión para atraer talento internacional y fomentar la estabilidad
La convocatoria pone por primera vez el foco en la estabilización del empleo científico, exigiendo a las universidades receptoras un compromiso para facilitar la continuidad laboral de los perfiles contratados. Asimismo, introduce criterios de excelencia como la experiencia internacional: los aspirantes seleccionados deben haber completado al menos un año de estancia o vinculación laboral en universidades o centros de investigación extranjeros, con el objetivo de atraer talento andaluz que trabaja fuera y fortalecer la proyección internacional del sistema andaluz de ciencia.
En conjunto, las ocho universidades públicas de Andalucía concentran el 80,6% del presupuesto, con 14,05 millones de euros para 104 contrataciones. Los centros del CSIC reciben el 14% de la inversión, con 2,43 millones para 18 investigadores. El Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía contará con 270.304 euros para dos perfiles, mientras que el Instituto de Astrofísica de Andalucía y el Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra dispondrán de 135.152 euros cada uno para incorporar a un científico.
Apoyo a las fundaciones vinculadas a la investigación
Entre las fundaciones públicas vinculadas a universidades, la que más plantilla suma es la Fundación para la Investigación Biosanitaria de Andalucía Oriental Alejandro Otero (FIBAO), que integrará a tres nuevos investigadores con una ayuda de 405.456 euros. La Fundación para la Investigación Biomédica de Córdoba (FIBICO) y la Fundación Pública Andaluza para la Investigación de Málaga en Biomedicina y Salud (FIMABIS) contarán con un investigador cada una, con 135.152 euros en ambos casos. La Universidad Loyola Andalucía, única institución privada beneficiaria, también recibirá una ayuda similar.
Nueve grandes áreas de conocimiento
El presupuesto y los contratos se distribuyen en nueve grandes ramas del conocimiento. Las áreas con mayor inversión son ciencias exactas y experimentales, agroindustria y alimentación, biología y biotecnología, y ciencias de la salud, que suman entre todas 1,89 millones y 14 incorporaciones en cada una. En el ámbito de las tecnologías de la información y comunicación (TIC), se destina 1,08 millones para ocho nuevos contratos. En total, estas áreas concentran 4,46 millones de euros para 33 ayudas.
Además, el programa permite por primera vez a los investigadores contratados impartir hasta 100 horas de docencia al año, lo que refuerza el vínculo entre investigación y formación universitaria. La nueva convocatoria también reduce significativamente la carga burocrática, con procesos más ágiles y simplificados.
Con esta iniciativa, la Junta de Andalucía refuerza su apuesta por la excelencia investigadora, la internacionalización y la captación de talento, pilares clave para situar la ciencia andaluza en una posición de liderazgo y futuro.
