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¿Recuerdas a Naranjito, la alegre naranja futbolera del Mundial España 1982? Aunque pasen los años, su sonrisa sigue intacta en la memoria de millones de aficionados. Pero lo que muchos no saben es que detrás de esa carismática fruta se esconde un orgullo sevillano: Naranjito fue concebido y diseñado en Sevilla, y desde allí saltó al mundo para representar a España en su Copa del Mundo. A continuación, desgranamos la historia y curiosidades de esta mítica mascota que endulzó el mundial del 82.
El origen sevillano de Naranjito
La historia de Naranjito comienza a finales de los años 70, cuando España se preparaba para organizar su primer Mundial de fútbol. En 1979, la Real Federación Española de Fútbol convocó un concurso entre agencias publicitarias nacionales para crear la mascota oficial del torneo. La propuesta ganadora resultó ser la de María Dolores Salto y José María Martín Pacheco, dos creativos andaluces de la agencia Publicidad Bellido de Sevilla. Ellos dieron vida a Naranjito, una simpática naranja antropomórfica vestida con el uniforme de la selección española y un balón bajo el brazo.
¿Por qué una naranja? La idea surgió de evitar los tópicos españoles de siempre – «lo del toro y la pandereta», según explicó Martín Pacheco – y optar por algo diferente. La naranja es una fruta muy nuestra (típica de Valencia, Murcia y también de Sevilla), llena de color y vitalidad, perfecta para simbolizar la alegría del fútbol español.
Cuando Naranjito se presentó oficialmente el 29 de mayo de 1979, no todos quedaron convencidos. A primera vista muchos criticaron su diseño «ingenuo» y poco estilizado, alejado de la imagen tradicional que algunos esperaban. Sin embargo, aquellos publicistas sevillanos tenían claro su objetivo: habían creado una mascota amigable, accesible y 100% española sin recurrir a toreros ni flamencos. Con el tiempo, esa elección atrevida demostraría ser un acierto rotundo.
Un fenómeno cultural dentro y fuera de España
Aunque al principio hubo detractores, Naranjito pronto se ganó el cariño del público. Su sonriente rostro anaranjado comenzó a aparecer por todas partes: álbumes de cromos, pegatinas, camisetas, peluches, posters… La mascota se convirtió en el símbolo omnipresente del Mundial 82 y en un fenómeno de merchandising sin precedentes.
Grandes y chicos en España (y también muchos aficionados extranjeros) coleccionaban con entusiasmo productos de Naranjito, deseosos de tener un pedacito de esta historia futbolística.
El impacto de Naranjito trascendió el torneo en sí. No solo era la imagen del evento en estadios y retransmisiones; además dio el salto a la televisión con su propia serie de dibujos animados. «Fútbol en acción» se estrenó en 1981 en TVE con una coproducción hispano-japonesa de 26 episodios, protagonizada por el propio Naranjito. En la serie, nuestra mascota vivía aventuras futboleras junto a un entrañable elenco: su novia Clementina (una mandarina), su primo Citronio (un limón) y un robot llamado Imarchi, enfrentándose a villanos como los malvados Cocos. Gracias a esta difusión mediática, el personaje alcanzó gran popularidad también fuera de España, convirtiéndose en embajador animado de la alegría futbolera española en plena década de los 80.
Con los años, Naranjito siguió presente en la cultura popular. Quienes vivieron aquel Mundial lo recuerdan con nostalgia, y las nuevas generaciones lo han redescubierto como un icono retro del que sentirse orgullosos. Su imagen ha resurgido en productos y campañas actuales, y hasta fue homenajeado en la presentación del Mundial de Catar 2022, apareciendo junto a otras mascotas históricas, señal de que su legado sigue vivo. Pocas mascotas deportivas han logrado calar tan hondo en el corazón de tanta gente.
Datos curiosos sobre Naranjito
- Más de 600 propuestas participaron en el concurso para la mascota del 82. Naranjito se impuso a finalistas tan pintorescos como «Brindis» (un niño torero) y «Toribalón» (un toro con forma de balón). ¡Imagina lo diferente que habría sido el Mundial con una de esas opciones!
- Sus creadores recibieron como premio 1 millón de pesetas (unos 6000€ de la época) por el diseño, pero la Federación vendió luego los derechos de imagen a una empresa por 1400 millones de pesetas, obteniendo un beneficio enorme. Naranjito resultó ser un gran negocio.
- Al principio, muchos criticaron su estética. La presentación oficial de Naranjito generó bastantes burlas: algunos lo tildaban de simple o kitsch y echaban en falta símbolos más «serios» de España. Sin embargo, esas críticas se esfumaron cuando empezó el Mundial y la simpática naranja se ganó el aplauso de todos.
- Pocos lo recuerdan, pero Naranjito tenía toda una «familia» en su serie animada: Clementina, Citronio e Imarchi eran sus aliados, mientras que los malvados Zruspa y los Cocos trataban de impedir que disfrutaran del fútbol. ¡Ni los dibujos animados se resistieron al encanto futbolero de Naranjito!
- Décadas después, su fama perdura. En 2022, Naranjito fue elegido por FIFA como la mejor mascota de la historia de los mundiales en una votación con fans de todo el mundo. Aquel mismo año hizo una aparición especial en la inauguración del Mundial de Catar – un guiño nostálgico que demuestra la huella imborrable de esta naranja sevillana.
Los partidos del Mundial en Sevilla
Naranjito fue la cara del Mundial 82, pero Sevilla también fue protagonista como sede. De hecho, España 82 tuvo la peculiaridad de que tres ciudades (Madrid, Barcelona y Sevilla) aportaron dos estadios cada una para el torneo.
En la capital andaluza se vivió el mundial por partida doble: tanto el estadio Ramón Sánchez-Pizjuán (del Sevilla F.C.) como el Benito Villamarín (del Real Betis) albergaron encuentros oficiales.
En el Estadio Benito Villamarín, Sevilla fue testigo del espectacular juego de la selección de Brasil, considerada una de las mejores de aquel Mundial. Este estadio acogió varios partidos de la fase de grupos, concretamente del grupo formado por Brasil, la URSS, Escocia y Nueva Zelanda. Los aficionados sevillanos vibraron con los goles de estrellas brasileñas como Zico, Sócrates o Falcão, ya que Brasil disputó allí dos de sus encuentros. Por ejemplo, los cariocas brindaron un festival ofensivo goleando 4-1 a Escocia y 4-0 a Nueva Zelanda en el Villamarín, demostrando su jogo bonito ante un público entregado. Aquellas noches de verano, con el calor sevillano mitigado por el horario nocturno de los partidos, la ciudad se llenó de ambiente mundialista y sabor latino.
Por su parte, el Estadio Ramón Sánchez-Pizjuán no se quedó atrás en emociones. En él se disputó nada menos que una de las semifinales del campeonato: el Francia vs. Alemania Federal del 8 de julio de 1982. Aquel encuentro, bajo el sofocante cielo de Sevilla, pasó a la historia como una de las semifinales más dramáticas y memorables de los mundiales. Franceses y alemanes empataron 3-3 en un partido épico que tuvo de todo – goles, remontadas e incluso una polémica entrada del portero Schumacher al francés Battiston – y que finalmente se decidió en la tanda de penaltis a favor de Alemania. El Sánchez-Pizjuán vibró como nunca con aquel espectáculo, demostrando la pasión futbolera de la ciudad. Además de esa mítica semifinal, el Pizjuán también vio otros duelos del Mundial (como un Brasil-URSS de primera fase), por lo que Sevilla pudo disfrutar de fútbol de alto nivel en sus dos templos deportivos.
