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Sevilla, una ciudad marcada por su estrecha relación con el río Guadalquivir, ha experimentado a lo largo de su historia diversas riadas que han dejado una profunda huella en su desarrollo urbano y en la vida de sus habitantes. Desde tiempos antiguos, el desbordamiento del Guadalquivir y de sus afluentes ha sido una constante amenaza para la capital andaluza, provocando graves daños materiales, pérdidas humanas y desplazamientos masivos de población.
La localización geográfica de Sevilla y la naturaleza de su suelo han contribuido a que las crecidas del río afecten de forma recurrente a sus barrios y calles. Aunque en la actualidad existen infraestructuras hidráulicas destinadas a mitigar estos fenómenos, en el pasado la ciudad se encontraba mucho más expuesta a las inclemencias del tiempo y a la fuerza del agua.
Entre las riadas más devastadoras que han asolado Sevilla destacan la del 1892, la del 1947 y, sobre todo, la del 1961, cuando el desbordamiento del arroyo Tamarguillo convirtió grandes áreas de la ciudad en un auténtico mar, dejando miles de damnificados. Estas tragedias impulsaron importantes obras de infraestructura y estrategias de control del agua que han reducido el impacto de futuras inundaciones.
A continuación, repasamos los episodios más significativos de este desafío histórico que ha condicionado la evolución de la ciudad y que sigue siendo una preocupación para las autoridades y los ciudadanos.
Riada de 1961 (Desbordamiento del arroyo Tamarguillo)

El 25 de noviembre de 1961, tras intensas lluvias que acumularon cerca de 300 litros por metro cuadrado en poco tiempo, el arroyo Tamarguillo se desbordó al romperse el muro de defensa en las afueras de la ciudad. Esta inundación afectó aproximadamente a 125.000 sevillanos, dejando a más de 30.000 personas sin hogar y destruyendo 1.600 chabolas. La superficie anegada superó las 550 hectáreas, y el agua alcanzó alturas de hasta tres metros en algunas zonas. Barrios enteros, como La Calzada, el Cerro del Águila, San Bernardo, El Fontanal, el Tiro de Línea y la Puerta de Jerez, quedaron completamente anegados, llegando el agua hasta la Campana. Sevilla fue declarada zona catastrófica tras este desastre.
En respuesta a la tragedia, se organizó la «Operación Clavel», una campaña de auxilio liderada por el periodista Bobby Deglané y Manuel Zuasti, director de Radio España. La iniciativa culminó con una caravana de 142 camiones que transportaban alimentos, enseres y juguetes para los afectados. Lamentablemente, durante la llegada de la caravana a Sevilla, una avioneta que acompañaba al convoy sufrió un accidente al enredarse con cables de alta tensión, provocando la muerte de 20 personas y más de 100 heridos.
Riada de 1947
En febrero de 1947, el río Guadalquivir experimentó una crecida que provocó inundaciones en diversos barrios de Sevilla. Esta riada obligó a casi 7.000 personas a abandonar sus hogares en la capital y en otras localidades de la provincia. Las aguas alcanzaron zonas como la Alameda de Hércules, que sufrió especialmente debido a su baja altitud.
Riada de 1892

Considerada una de las mayores del siglo XIX, esta inundación dejó miles de damnificados en Sevilla. Barrios enteros, como Triana, la Alameda y zonas del centro, quedaron completamente anegados, causando graves daños materiales y afectando a la población.
Estas riadas resaltan la vulnerabilidad histórica de Sevilla a las crecidas de sus cursos de agua. Tras la devastadora riada de 1961, se llevaron a cabo importantes obras hidráulicas, como el desvío del arroyo Tamarguillo y la construcción de defensas, que han contribuido a proteger la ciudad de futuras inundaciones. Recientemente, la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) ha finalizado obras en el colector Emisario Puerto en la Avenida de Las Razas, como parte de un proyecto de mejora y ampliación del sistema de drenaje de la ciudad, con una inversión de 93,5 millones de euros.
