El Complejo Hospitalario San Pablo de Sevilla – hoy más conocido como el «Sanatorio de los Muertos» – es uno de los lugares abandonados más intrigantes de la ciudad. Este antiguo hospital, situado cerca del aeropuerto de San Pablo, ha pasado de ser un importante centro sanitario a convertirse en un edificio en ruinas envuelto en mitos urbanos y supuestos fenómenos paranormales.

Orígenes del Complejo Hospitalario San Pablo

Los orígenes del Hospital San Pablo se remontan a la Guerra Fría. Fue construido a mediados del siglo XX por las fuerzas armadas de Estados Unidos tras los acuerdos hispano-estadounidenses de 1953, cuando el régimen de Franco permitió la instalación de bases militares norteamericanas en España​

En efecto, hacia principios de los años 50, en los terrenos junto al actual aeropuerto de Sevilla, se levantó una base militar estadounidense destinada a servir como centro de comunicaciones para el norte de África y sur de Europa​ Este complejo castrense contaba con todas las dotaciones de una pequeña ciudad: cuarteles, áreas deportivas, tiendas, una escuela (la Sevilla High School para los hijos de militares estadounidenses) e incluso un hospital entre sus instalaciones​ La tecnología desplegada fue puntera para la época, con numerosos radares y enormes antenas – de las que hoy solo quedan los cimientos – demostrando la importancia estratégica de la base​

Inicialmente, el hospital de la base servía para atender exclusivamente al personal militar norteamericano y sus familiares destinados en Sevilla. Durante aproximadamente dos décadas, estas instalaciones sanitarias funcionaron bajo control de EE.UU. Sin embargo, a finales de los años 60, la presencia militar americana en la zona comenzó a reducirse. Los contingentes estadounidenses se trasladaron gradualmente a la Base Aérea de Morón, dejando la de San Pablo en un segundo plano​. Hacia 1970, la base de San Pablo fue devuelta al control español​. En ese momento, surgió la oportunidad de reconvertir sus edificios para darle un nuevo propósito de carácter civil.

De base militar a hospital civil: años de actividad y cierre

Bajo administración española, el antiguo hospital militar de San Pablo tuvo una segunda vida. A mediados de los años 70, mientras Sevilla ultimaba la construcción y mejora de un nuevo gran hospital público, el Hospital Universitario Virgen Macarena (inaugurado en 1974), se decidió aprovechar las instalaciones de San Pablo como solución sanitaria temporal​

Dos de los pabellones de tres plantas de la ex base militar fueron rehabilitados y acondicionados como hospital civil, junto con el edificio de la cocina y cafetería​. Nacía así el Complejo Hospitalario San Pablo, que llegó a ser uno de los centros asistenciales más concurridos de la ciudad en aquella época​

Durante este periodo transitorio, el hospital San Pablo recibía a numerosos pacientes cada día, aliviando la carga asistencial mientras el Virgen Macarena terminaba su ampliación y modernización​. De hecho, muchos enfermos del Macarena fueron trasladados a San Pablo para ser atendidos allí provisionalmente​

Una vez concluidas las obras en el nuevo Hospital Virgen Macarena, todos los pacientes y servicios sanitarios se reubicaron definitivamente en ese moderno complejo. En consecuencia, el Hospital San Pablo fue cerrado de forma permanente al considerarse que ya había cumplido su función de apoyo​. Esto ocurrió hacia finales de la década de 1970, quedando las instalaciones de San Pablo oficialmente en desuso​.

Los motivos de su clausura fueron claros: por un lado, la apertura del Macarena convertía a San Pablo en un hospital redundante; por otro lado, las modificaciones del recinto del aeropuerto de Sevilla (San Pablo) dejaron este predio militar fuera de los nuevos límites, lo que reforzó la decisión de desalojarlo​. Tras el cierre, el otrora bullicioso complejo sanitario quedó abandonado a merced del tiempo, sin un plan concreto de reutilización. Cabe destacar que algunas fuentes sugieren que el recinto tuvo usos esporádicos posteriores antes de abandonarse por completo. No obstante, con el paso de los años 80 y 90, el lugar fue quedando cada vez más olvidado y deteriorado​

En la práctica, desde finales del siglo XX el antiguo hospital San Pablo permanece abandonado, simbolizando el final de una era tanto para la historia militar como para la sanitaria de Sevilla. Nunca llegó a prosperar ningún proyecto firme de rehabilitación o demolición, en parte por su ubicación relativamente aislada junto al aeropuerto y por pertenecer a administraciones superiores (Ministerio de Defensa o instituciones sanitarias) que no le dieron nuevo uso. Así, el complejo quedó inmerso en un largo letargo, dando paso a su actual estado ruinoso y a las numerosas leyendas que lo rodean.

Décadas de abandono y estado actual del edificio

Tras más de cuarenta años sin actividad, el antiguo Hospital San Pablo luce un estado totalmente ruinoso. El complejo de edificios permanece en pie, pero ha sufrido los estragos del abandono: vandalismo, saqueos y deterioro estructural. De acuerdo con exploradores urbanos que han accedido al lugar, las instalaciones están «muy vandalizadas y completamente desvalijadas por chatarreros», quienes se han llevado puertas, tuberías, cableado y cualquier material aprovechable​

Muchas paredes aparecen cubiertas de pintadas y grafitis, y algunos tabiques han sido derribados a mazazos, posiblemente para extraer tubos metálicos​. Las escaleras interiores y el hueco del ascensor se encuentran oscurecidos y peligrosos, llenos de escombros.

El entorno natural ha ido ganando terreno: la vegetación crece sin control alrededor de los pabellones, y algunos árboles asoman entre las antiguas áreas de estacionamiento. En el interior, las plantas superiores presentan techos y suelos colapsados en varios puntos, lo que deja agujeros traicioneros. De hecho, no son infrecuentes los derrumbes de techos, suelos y paredes, lo que supone un serio riesgo para cualquier intruso​

Los exploradores advierten que caminar por ciertos sectores implica extrema precaución, pues el edificio está «prácticamente en ruinas»​. En algunas zonas, los accesos a los sótanos fueron tapiados, aunque con el tiempo se han abierto brechas por las que los curiosos se cuelan​.

A pesar del peligro, el hospital abandonado de San Pablo se ha convertido en un punto de atracción para aventureros urbanos y curiosos. Cada fin de semana no es raro encontrar grupos de airsoft –un juego de simulación militar con réplicas de armas de aire comprimido– utilizando los pabellones vacíos como escenario de sus batallas ficticias​

También se organizan photowalks o quedadas fotográficas, donde aficionados a la fotografía exploran el lugar en busca de instantáneas de estética urbex (urban exploration) únicas​. Antes de adentrarse, estos visitantes suelen firmar descargos de responsabilidad, conscientes de que recorren un sitio sin mantenimiento ni vigilancia, donde cualquier accidente es posible.​

Igualmente, vecinos de Sevilla Este y Parque Alcosa (barrios cercanos) conocen bien la existencia de este «gigante dormido» y en ocasiones han expresado su preocupación por la inseguridad de la zona. Aunque aislado, el inmueble abandonado puede atraer actos incívicos; se habla de gente adentrándose para consumir drogas o practicar rituales extraños, lo que inquieta a la comunidad local.

En cuanto a proyectos de rehabilitación o uso futuro, hasta la fecha no existe ninguno confirmado. El edificio continúa perteneciendo al patrimonio público (en su momento del Ministerio de Defensa o del Servicio Andaluz de Salud), pero ni la administración autonómica ni la municipal han presentado planes para demolerlo o recuperarlo. Mientras otros antiguos hospitales militares de Sevilla han sido remodelados (por ejemplo, el Vigil de Quiñones reabierto como Hospital Militar Muñoz Cariñano), el de San Pablo sigue esperando en el olvido.

Su valor logístico o urbanístico parece escaso, dado que está fuera del perímetro urbano consolidado y próximo a las servidumbres del aeropuerto. Así las cosas, el Hospital San Pablo permanece congelado en el tiempo, sirviendo solo como testimonio silencioso de la historia pasada y como escenario tenebroso para la imaginación popular.

Leyendas urbanas y supuestos fenómenos paranormales

Con el paso de los años, el abandonado Hospital San Pablo ha adquirido fama de lugar encantado. El inquietante apodo de «Sanatorio de los Muertos» refleja las numerosas leyendas urbanas y relatos de fenómenos paranormales que se han atribuido al complejo de Sevilla. A pesar de que nada de esto cuenta con base científica, la tradición oral y el misterio han echado raíces en torno al hospital, haciendo de él un referente del turismo de lo oculto en Sevilla​

Cada año, cientos de personas atraídas por lo macabro se aventuran a sus pasillos oscuros esperando sentir en persona alguna manifestación sobrenatural​. Los testimonios que circulan entre exploradores nocturnos, vecinos curiosos y autoproclamados investigadores paranormales pintan un escenario propio de una película de terror.

Numerosos visitantes aseguran que, al caer la noche, en el silencio del hospital vacío se pueden escuchar sonidos inexplicables. Uno de los fenómenos más comentados son las psicofonías: grabaciones de audio en las que, según los investigadores de lo paranormal, quedarían registradas voces de origen desconocido. En San Pablo afirman haber captado susurros y palabras sueltas en estas grabaciones; mensajes tan inquietantes como «ayúdame», «estoy aquí» o «no estoy muerta» han llegado a documentarse en el lugar​

Otros visitantes, sin siquiera equipos especiales, relatan que al deambular por los pabellones sienten cambios bruscos de temperatura, como corrientes de aire helado que surgen de la nada​ o incluso aseguran oír pasos que les siguen por los corredores, aunque al volverse no haya nadie allí​.

Este último detalle –los pasos resonando en soledad– ha puesto los pelos de punta a más de uno, y algunos lo atribuyen a las almas en pena de antiguos pacientes que habrían quedado atrapadas entre estas paredes​, Entre las leyendas más populares está la aparición de una niña fantasma. Varias personas afirman haber visto la figura espectral de una niña de unos diez años vagando por el hospital, con vestido blanco antiguo y semblante triste​.

La historia que suele contarse para explicar esta aparición es estremecedora: se dice que la pequeña murió ahogada en un pozo cercano y que su espíritu habría encontrado cobijo en el hospital, manifestándose ante los vivos en busca de ayuda​. Un investigador local narró cómo, tras encontrarse cara a cara con esta supuesta niña fantasma, quedó tan impactado que sufrió un ataque de ansiedad​.

De hecho, según relató José Manuel García Bautista (periodista y divulgador del misterio), un compañero suyo necesitó asistencia médica por la impresión vivida, y desde entonces evitó volver al edificio solo por temor a revivir aquella experiencia​ Historias similares hablan de monjas espectrales en la antigua zona de enfermería o de pacientes fallecidos que se aparecen fugazmente en las ventanas al anochecer, alimentando el halo de terror del lugar.

No solo las visiones y las voces forman parte del folclore paranormal del Hospital San Pablo. También se han reportado objetos que se mueven solos. Un ejemplo que circula entre grupos de urbex es el de una silla de ruedas que, supuestamente, fue vista desplazándose por un pasillo vacío sin que nadie la empujara​

Otra anécdota cuenta que unos jugadores de airsoft, en plena partida dentro del recinto, se toparon con la figura de un hombre con bata blanca deambulando por un corredor​. Al principio pensaron que podría ser otro explorador, pero al acercarse notaron algo extraño en su aspecto –tez extremadamente pálida y movimientos silenciosos– para luego descubrir que había desaparecido sin dejar rastro​.

Estos jóvenes, sobrecogidos, habrían abandonado el juego ante la posibilidad de haber visto algo de origen sobrenatural. Aunque suene increíble, son relatos que se han repetido en foros y blogs dedicados al misterio en Sevilla. Por supuesto, los escépticos atribuyen todas estas experiencias a la sugestión, la oscuridad y la acústica peculiar de un edificio abandonado. Y ciertamente, es difícil discernir qué hay de real en estas historias y qué es fruto del miedo y la imaginación​

El propio entorno decadente del hospital –con sus salas vacías, grafitis satánicos, cruces pintadas y restos de posibles rituales esotéricos en el suelo (velas, muñecos, ouijas improvisadas)– contribuye a crear una atmósfera propicia para el terror.​ Al adentrarse, es natural que la mente pueda jugar malas pasadas, amplificando sonidos o «viendo» figuras entre las sombras. Los investigadores serios recuerdan que no hay evidencia científica de que en San Pablo ocurran fenómenos paranormales genuinos​. Sin embargo, la leyenda negra ya forma parte inseparable de la identidad de este lugar.