El barrio de Nervión en Sevilla debe su nombre al Marquesado del Nervión, un título nobiliario español creado el 11 de octubre de 1864 por la reina Isabel II en favor de Francisco Armero y Fernández de Peñaranda, destacado militar y político de la época.

La denominación «Nervión» proviene del río Nervión, que atraviesa el País Vasco y desemboca en el mar Cantábrico. Este nombre fue elegido en honor a la intervención de Francisco Armero durante el Sitio de Bilbao en la Primera Guerra Carlista, donde su actuación fue decisiva para la defensa de la ciudad.

A principios del siglo XX, los terrenos donde hoy se asienta el barrio de Nervión eran propiedad de los herederos del marqués. En 1910, Luis Lerdo de Tejada propuso urbanizar esta zona siguiendo el modelo de las ciudades jardín inglesas, caracterizadas por viviendas unifamiliares rodeadas de jardines. La elección de estos terrenos se debió a su elevación y salubridad en comparación con otras áreas de Sevilla.

El proyecto fue encargado al reconocido arquitecto Aníbal González, quien diseñó el barrio en torno a un eje central: la Gran Plaza. Sin embargo, dificultades económicas y cambios en la gestión llevaron a modificaciones en el plan original, lo que resultó en una urbanización diferente a la inicialmente concebida.

La urbanización de Nervión avanzó lentamente. En 1923, el barrio se conectó al centro de Sevilla mediante una línea de tranvía, y durante las décadas de 1920 y 1930 predominó la construcción de chalés con jardines. A partir de los años 60, la tendencia cambió hacia edificios de mayor altura, y en las décadas de 1980 y 1990 se desarrollaron hoteles, centros comerciales y oficinas, consolidando a Nervión como una de las zonas más dinámicas de la ciudad.