Emilio Aragón en el escenario del Cartuja Center en la presentación de Godspell - Coral Gata
Emilio Aragón en el escenario del Cartuja Center en la presentación de Godspell - Coral Gata

Emilio Aragón acaba de presentar su última producción musical, Godspell, que se podrá disfrutar en el Cartuja Center del 28 de febrero al 2 de marzo. El «músico, con alma de payaso, que cuenta historias», como él mismo se define, ha creado este proyecto, que él mismo dirige, de la mano de Antonio Banderas. Tras convertirse en todo un éxito en el Teatro Soho de Málaga que regenta el actor malagueño, han iniciado una gira con la que recorrerán toda España.

Aunque nació en La Habana, Aragón guarda un fuerte vínculo con la capital andaluza ya que la sangre sevillana le corre por las venas. Su padre, Miliki, integrante de Los Payasos de la Tele, nació en Carmona y es hijo de una sevillana. «Siempre que podía, se escapa y venía», asegura. «Tengo un recuerdo muy vivo comiendo pescaíto con mi padre en la Puerta de la Carne». Emilio Aragón se sienta hoy con Sevilla Actualidad para presentar su nuevo proyecto, dar su visión sobre el arte y la programación cultural sevillana y revelar sus próximos trabajos.

-¿A qué público está dirigida, y por qué recomendaría que vinieran a disfrutarla?

-Aunque el programa indica que pueden venir niños a partir de 4 años, creo que a partir de los 8 o 9 años podrán disfrutarla mejor. Es una obra dirigida a adultos, pero también apta para ver en familia. Se trata de una comedia musical muy divertida, con momentos emocionantes. Son dos horas de espectáculo que el público no olvidará.

-¿Tiene cierta misión evangelizadora?

-No. Es verdad que la obra está basada en el Evangelio de San Mateo, pero fue escrita por John-Michael Tebelak junto a un grupo de compañeros en 1971, como parte de un trabajo de fin de carrera. Tiene un componente simbólico, pero hay que recordar que fue creada en plena época hippie, en un contexto marcado por la guerra de Vietnam, por lo que también tiene un trasfondo reivindicativo. Las parábolas están integradas en la historia de una forma muy particular, pero el objetivo principal siempre fue hacer una función divertida y transgresora, algo que creo que sigue manteniendo hoy en día.

-¿Es difícil llenar un teatro como éste con una obra así?

-Llenar un teatro es difícil con cualquier obra. Hoy en día la competencia es enorme: el fútbol en televisión, la gran variedad de opciones de ocio y muchas otras actividades entre las que el público puede elegir. Nuestro mayor hándicap es que, mientras otras obras son más conocidas, esta puede ser recordada sobre todo por generaciones anteriores, ya que tiene más de 50 años. Sin embargo, hemos actualizado la propuesta y trabajado intensamente durante dos meses, disfrutando mucho en el proceso. El resultado lo verá el público aquí, en La Cartuja, y, por lo que hemos experimentado en todos los teatros donde hemos estado, el público se pone de pie al final, lo que es una muy buena noticia.

-¿Qué le falta a Sevilla para llegar tener una programación teatral como Madrid?

-Simplemente considero que en Madrid se ha creado un circuito teatral muy consolidado. En la parte crematística soy horrible, pero creo que este es un tema más económico que creativo. Es una regla de tres muy sencilla, todo se reduce a una cuestión de costes: el precio de las entradas, la inversión y el apoyo que reciben las producciones. Aun así, cada vez hay más sensibilidad en las ciudades hacia la cultura y se entiende que ciertas obras necesitan algún tipo de ayuda o patrocinio. Creo que estamos muy cerca de ver grandes producciones musicales en todo el territorio.

-¿A qué se debe el cambio en algunas letras?

-Sí que hay algunas adaptaciones y partes nuevas. He hecho una versión diferente del libreto, y además hay una canción añadida que no estaba en la primera versión que vi en el 73. Se llama Construir y aparece en la segunda parte de la obra. Es un tema muy emocionante, pero no quiero hacer spoiler.

-De todo lo que hace, ¿qué es lo que más disfruta en este momento de su carrera?

-Ante todo, disfruto de mis nietos. Es lo que me da muchísima paz y tranquilidad. También valoro mucho tener más tiempo para leer, estudiar, enfrentarme al papel en blanco o para componer. Desde hace años no tengo la necesidad de estar frente a una cámara, y ahora disfruto enormemente de esta etapa. Además, soy muy soldado: me levanto temprano, hago ejercicio, estudio piano y estoy aprendiendo a tocar el clarinete y otros instrumentos. Incluso estoy tomando clases de alfarería y hacer cosas que antes no podía hacer.

-Su padre nació en Carmona, ¿guardaba mucha relación con Sevilla?

-Sí. Mi padre siempre que podía se escapaba y venía a aquí. De hecho, antes comentaba fuera de cámaras un recuerdo muy vivo de ese momento con él en la Puerta de la Carne comiendo pescaíto. Era hijo de sevillana y nació en Carmona, ¿qué más te puedo decir?

-¿Qué es lo próximo de Emilio Aragón?

-Ahora mismo estoy escribiendo la segunda novela de Telmo Lobo. En mayo tengo un concierto con la Sinfónica de Extremadura, algo realmente extraordinario. También estoy trabajando en un proyecto de documental sobre el Concierto en Sol Mayor de Ravel. Y, por supuesto, sigo escribiendo, componiendo y estudiando. Aquí nunca se deja de aprender ni de estudiar.

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