Un Instituto de la Grasa creado con la finalidad de contribuir a la mejora y desarrollo de los sectores industriales relacionados con las materias grasas, y que desde su fundación ha prestado atención preferente al sector del aceite de oliva y la aceituna de mesa, de gran importancia económica y social en Andalucía. Una labor a lo largo de más de tres cuartos de siglo que ha contribuido a mejorar el nivel científico y tecnológico de ambos sectores mediante el desarrollo de diferentes tecnologías destinadas a: la elaboración del aceite de oliva, la extracción y refinación de aceites de semillas, la conservación y envasado, las alteraciones oxidativas, la elaboración de aceitunas de mesa, la preparación de criterios y métodos analíticos o la elaboración de normas de calidad. A título informativo geográfico, en 2011, el Instituto trasladó sus instalaciones al campus de la Universidad Pablo de Olavide (UPO).

… Y Sevilla. ‘San Isidoro’, ‘Velázquez’, ‘Murillo’

Como ministro, en 1964, Lora Tamayo no solo inauguró el nuevo edificio del Instituto Nacional de Enseñanza Media ‘San Isidoro’, edificado sobre el solar del antiguo homónimo en la calle Amor de Dios, sino que anunciaba la creación de un nuevo Instituto en Sevilla, así como de ocho secciones delegadas en la provincia. Dos años después hacía lo propio con el ‘Velázquez’, situado en la calle Francisco Carrión Mejías, 10, Casco Antiguo, 41003 donde continúa. Corría el año 1966 y ese primer curso acogió ya a 1200 alumnas, siendo el tercer instituto de Sevilla en antigüedad, tras el San Isidoro, fundado en 1845 y el ‘Murillo’, también femenino, fundado en 1933 pero sin mucha suerte en lo que respecta a tener sede fija. Sí, es el mismo centro donde se jubiló como catedrática Carmen Martínez Sancho cuando estaba en el Pabellón de Argentina de la Expo de 1929. En su labor de potenciación de las universidades, Sevilla le debe la creación de las facultades de Biología, Física, Matemática, Filología Moderna y Clásica y las Escuelas Superiores de Arquitectura e Ingeniería entre otras instituciones.

Lora Tamayo, científico

Como científico tuvo un amplio reconocimiento y prestigio nacional e internacional que existió al margen de su adhesión al régimen de Franco pues, incluso desde posiciones políticas opuestas, estaba considerado como un científico de primera fila; fue, probablemente, de los pocos homologables a nivel internacional en la España de la dictadura. Dedicado a actividades fundacionales, docentes e investigadoras, en este particular lo hizo en diferentes campos de la ciencia sobre todo en química orgánica (el Centro Nacional de esta especialidad dependiente del CSIC lleva su nombre), de la que decía era la base de la medicina. Entre sus investigaciones destacan las relacionadas con la composición del azúcar en sangre, potenciales antituberculosos, la química de las fosfatasas, la síntesis de las diazoquininias o el estudio del heterociclo. Unos trabajos que fueron traducidos y publicados en revistas especializadas y libros, entre otros, Química para Médicos (1935) o Un clima para la ciencia (1969). O Política Educacional de una Etapa (1974) y La Investigación Química Española (1981) con los que destaca la importancia de la ciencia, el conocimiento y la cultura y muestra su interés por sensibilizar a la sociedad española de la época.

Adendas

Volviendo al centro educativo de Bellavista, comentarle un par de detalles más. Uno relacionado con la fecha de su inauguración, el mismo año (1969) del primer hollamiento de la superficie lunar por parte del hombre. ‘It’s one small step for men,…’, primero por N. Armstrong y después por B. Aldrin, cuyas huellas permanecen allí mezcladas desde entonces, aunque no confundidas pues se pueden diferenciar unas de otras. Verá. La del segundo son más grandes (su suela lleva nueve costillas) que las del primero (sólo ocho), al respecto ya nos avisaron el escritor francés y el arquitecto alemán «Dios está en los detalles». Y ya que estamos, el otro detalle de los que le escribí más arriba guarda relación con la ya citada Ley de Memoria Histórica 2007 y su aplicación para el cambio de nombre del centro, a propuesta del Ayuntamiento hispalense en 2010. Una intención a la que los padres del mismo se opusieron desde el principio, y que en un consejo escolar de junio de ese año mostró su oposición a que el centro perdiera el patronímico del científico; el archiconocido “hay gente pa tó” del entre “Ortegas” anda el juego.