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Investigadores de la Universidad de Sevilla (US) y la Universidad de Cádiz (UCA), coordinados por los catedráticos de Fisiología Pedro Núñez-Abades y Carmen Castro, han demostrado que el uso de diterpenos facilita la repoblación con nuevas neuronas de regiones cerebrales dañadas por lesiones traumáticas. Este descubrimiento es de especial relevancia porque las nuevas neuronas generadas son neuronas funcionales maduras, que se integran en los circuitos neuronales del área dañada y desarrollan características funcionales idénticas a las eliminadas por la lesión.
Según informa la US, este hallazgo, publicado en la revista internacional ‘Stem Cell Research & Therapy’, es fruto de un estudio preclínico realizado en animales de experimentación. Así desde el centro universitario han señalado que las lesiones cerebrales pueden tener consecuencias muy graves que a menudo son irreversibles. La pérdida de neuronas «puede afectar diversas funciones, desde el movimiento hasta la cognición, y eso puede llevar a cambios en la personalidad» por lo que encontrar tratamientos que ayuden a regenerar el tejido cerebral dañado «es un gran desafío de la ciencia actual».
En este nuevo estudio, los investigadores han demostrado que gracias al tratamiento con esta molécula, se ha logrado no solo que la región dañada del cerebro de los animales reciba nuevas neuronas provenientes de áreas que aún tienen la capacidad de generar nuevas neuronas, sino también que las nuevas neuronas sean plenamente funcionales y similares a aquellas que se habían dañado, lo que conllevaría en un restablecimiento de los circuitos neuronales originales, y por tanto en una recuperación funcional de los déficits asociados a la lesión.
Todavía no es aplicable al cerebro humano
El estudio identifica además una nueva diana terapéutica sobre la que actuar para generar nuevos tratamientos, una molécula que producen las células del sistema inmunológico en respuesta a la lesión y que podría ser la responsable de atraer estas neuronas hacia la lesión. Aunque este estudio todavía no es posible aplicarlo al cerebro humano, abre las puertas a que, «en un futuro, después de llevar a cabo más ensayos para verificar que el medicamento tiene el mismo efecto en humanos, y descartar su toxicidad se pueda utilizar en terapias regenerativas para tratar lesiones cerebrales», han concluido desde el centro universitario.
