Cada año, Sevilla se transforma con la magia de su alumbrado navideño, convirtiendo sus calles en un espectáculo visual que encanta tanto a locales como a visitantes. Pero, ¿cuándo comenzó esta tradición y cómo ha evolucionado hasta convertirse en uno de los mayores atractivos de la ciudad durante las fiestas? Esta historia se remonta a las décadas de los 80 y 90, cuando unas decoraciones más parecidas a las actuales comenzaron a embellecer las principales calles comerciales. Sin embargo, se tiene constancia de un alumbrado más sencillo alrededor de 1977. En aquellos años, el objetivo principal era dinamizar la actividad económica durante la Navidad. Las decoraciones, aunque modestas, consistían en bombillas incandescentes que formaban figuras típicas como estrellas y campanas.
Con el tiempo, la tradición fue ganando protagonismo. La evolución tecnológica trajo consigo la incorporación de luces LED y diseños más sofisticados, dando lugar a espectáculos lumínicos que hoy son parte esencial del ADN navideño de Sevilla. Las calles emblemáticas de la ciudad, como Sierpes, Tetuán y la Avenida de la Constitución, se transforman cada año en un paseo iluminado que sorprende con motivos tradicionales y modernos. Destaca también el Puente de Triana, que en los últimos años ha comenzado a decorarse, conectando el encanto de este barrio con el resto de la ciudad.
Un motor cultural y económico
Más allá de su impacto visual, el alumbrado navideño representa un motor cultural y económico. Cada temporada atrae a miles de turistas, incrementando la actividad en hoteles, restaurantes y comercios. Además, la instalación de las luces genera empleo local y refuerza la industria de eventos. Para hacerse una idea de su magnitud, basta con saber que se llegan a instalar más de 1,5 millones de bombillas LED cada año. El encendido oficial, que se celebra a finales de noviembre, se ha convertido en un evento destacado con conciertos y actividades familiares que marcan el inicio de las fiestas.
En los últimos años, Sevilla ha apostado por un enfoque más sostenible en su alumbrado navideño. El uso de luces LED, que consumen hasta un 80% menos de energía, y la reducción del horario de encendido, son medidas que buscan minimizar el impacto ambiental sin sacrificar la belleza del espectáculo.
El año que Sevilla se quedó sin luz
La tradición también cuenta con numerosas curiosidades y anécdotas. Uno de los diseños más recordados es el año en que las luces se inspiraron en los azulejos de cerámica típicos de Triana, un guiño a la rica tradición artística de la ciudad. También resulta inolvidable aquella ocasión en la que un fallo eléctrico dejó a oscuras las calles decoradas durante una noche entera, un hecho que, aunque inicialmente alarmó, pronto desató la creatividad y el humor en las redes sociales.
Con una mezcla de tradición, innovación y sostenibilidad, el alumbrado navideño de Sevilla se ha consolidado como una de las tradiciones más esperadas del año, reafirmando a Sevilla como una ciudad que sabe celebrar la Navidad con arte y pasión.
