Vecinos de la calle Pacheco y Núñez del Prado «navegando» por las calles durante la riada del Tamarguillo. Imagen de @SevillaMaritima en X.

La riada de 1961 en Sevilla es recordada como una de las catástrofes naturales más devastadoras que ha vivido la ciudad en el siglo XX. Este desastre, que tuvo lugar entre el 24 y el 25 de noviembre, fue provocado por el desbordamiento del río Tamarguillo, un afluente del Guadalquivir, y dejó a miles de personas sin hogar y una ciudad completamente desbordada. Un tercio del núcleo urbano se vio anegado por la rotura del muro de defensa del arroyo.

Sevilla bajo el agua

Durante varios días antes del desastre, Sevilla y sus alrededores fueron golpeados por intensas lluvias. En aquel entonces, la ciudad no contaba con un sistema de drenaje adecuado ni con infraestructuras de control de aguas pluviales, por lo que las precipitaciones acumuladas rápidamente desbordaron el Tamarguillo. Las aguas comenzaron a expandirse sin control, especialmente en los barrios de Cerro del Águila, Su Eminencia, y Padre Pío, donde el nivel llegó a alcanzar hasta dos metros de altura en algunos puntos.

El agua arrasó con todo a su paso, anegando calles, hogares y negocios, y dejando a la población prácticamente atrapada en sus viviendas. El caos y el pánico se apoderaron de la ciudad, que vio cómo sus habitantes luchaban por salvar sus pertenencias, mientras que otros simplemente intentaban ponerse a salvo.

Un balance devastador

Los daños humanos y materiales fueron enormes. Se estima que más de 100.000 personas se vieron afectadas de alguna manera por la riada, y muchas de ellas perdieron sus hogares y todas sus posesiones. La cifra oficial de víctimas mortales fue de aproximadamente 15 personas, aunque algunos relatos aseguran que el número de fallecidos pudo ser mayor, debido a la dificultad de recuento en aquellos momentos de confusión.

Además de las vidas humanas, las pérdidas materiales fueron cuantiosas. El agua destruyó o dañó gravemente infraestructuras, carreteras, viviendas y comercios, y muchas de las familias afectadas tuvieron que empezar desde cero tras perder todo lo que poseían.

La reacción y las labores de rescate

La Operación Clavel fue una campaña de auxilio a los damnificados por las inundaciones, organizada por Manuel Zuasti, director de la emisora Radio España y el popular periodista Bobby Deglané. Culminó con una gran caravana de 142 camiones, 150 turismos y 82 motos que transportaban alimentos, enseres y juguetes para los afectados.

Partió de Madrid el 18 de diciembre y llegó a Sevilla al día siguiente en medio de una enorme expectación. A su entrada en esta ciudad, una avioneta que acompañaba a la caravana se enredó con unos cables de alta tensión y se precipitó contra el numeroso público que esperaba el paso de la misma. En el accidente fallecieron veinte personas y hubo más de cien heridos

Las lecciones de la tragedia

La riada de 1961 fue un punto de inflexión para Sevilla en términos de gestión del agua. Este desastre evidenció la urgente necesidad de realizar obras de infraestructura para evitar futuras inundaciones y proteger a la ciudad de eventos similares. En los años posteriores, se emprendieron varias reformas significativas, como la canalización del río Tamarguillo y la construcción de un sistema de control de aguas pluviales, que permitiera regular el caudal y disminuir los riesgos de desbordamiento.

Además, se implementaron sistemas de alerta temprana y planes de emergencia que han sido fundamentales para la prevención de futuras catástrofes. Estas medidas han contribuido a que Sevilla sea hoy una ciudad mejor preparada ante los embates de la naturaleza.