El Videoclub Consolación, ubicado en Utrera y último de la provincia de Sevilla, cerrará definitivamente a finales de marzo tras casi 33 años de actividad. Desde hace varios días, un cartel de «Se traspasa o se alquila» anuncia el fin del negocio. Con su clausura, dejarán de existir videoclubs en la provincia, poniendo fin a un modelo que fue habitual entre los años 80 y finales de los 2000.
El establecimiento abrió sus puertas a comienzos de la década de los noventa, inicialmente en la calle Álvarez Hazañas, y posteriormente se trasladó a su ubicación actual en la calle Santiago Apóstol. Durante más de tres décadas ha mantenido el servicio de alquiler de películas y videojuegos, aunque en los últimos años de forma cada vez más residual.
La caída del sector comenzó con la expansión de la piratería y se consolidó con la generalización de las plataformas de streaming como Netflix o HBO, que modificaron por completo los hábitos de consumo audiovisual. El alquiler físico dejó de ser competitivo frente a los catálogos digitales accesibles desde cualquier dispositivo.
Para adaptarse, el negocio incorporó otros servicios complementarios que permitieron prolongar su actividad más allá del alquiler tradicional. Aun así, la demanda fue disminuyendo progresivamente, con un perfil de clientela mayor y un volumen de préstamos muy inferior al de décadas anteriores.
En otros municipios de la provincia, antiguos videoclubs mantuvieron el nombre comercial, pero eliminaron el servicio de alquiler para dedicarse a la venta de productos o artículos de segunda mano. El de Utrera era el único que conservaba su esencia original.
El cierre previsto para finales de marzo coincidirá con la jubilación de su responsable, María del Rosario. Con ello desaparecerá el último videoclub activo en la provincia de Sevilla, un formato comercial que durante años formó parte del ocio doméstico y que ahora queda definitivamente fuera del mapa empresarial sevillano.
