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La organización agraria COAG Sevilla ha cifrado en más de 3.000 hectáreas la superficie de cultivos afectada en el término municipal de Lebrija como consecuencia de las intensas lluvias registradas en las últimas semanas por el paso de las borrascas Leonardo y Kristin.
El secretario general de COAG Sevilla, Sebastián González, ha destacado la necesidad de «pedir el reconocimiento de zona catastrófica» ante los importantes daños sufridos por cultivos de alto valor, entre los que se encuentran brassica, coliflor y brócoli. Según ha explicado, «estos cultivos están sufriendo día tras día mermas en su producción e incluso no se están pudiendo cosechar porque ya no son aptos para el mercado».
Dificultades para sembrar y daños en otros cultivos
Desde COAG han advertido también de que las persistentes lluvias han impedido a los agricultores preparar los campos y sembrar los cereales de invierno, una circunstancia que compromete la próxima campaña. Además, se están registrando problemas en otros cultivos como garbanzos y guisantes, que se suman al impacto generalizado del exceso de agua en la zona.
Lebrija es uno de los municipios más afectados por este episodio de precipitaciones. El Ayuntamiento ha habilitado un buzón para que los agricultores puedan cuantificar los daños, con el objetivo de recopilar información y estudiar la solicitud oficial de zona catastrófica. En paralelo, COAG está llevando a cabo el registro de daños en las explotaciones agrícolas.
Según ha señalado González, en la comarca «llueve sobre mojado», ya que desde el pasado mes de octubre se han acumulado más de 380 litros por metro cuadrado, frente a los casi 200 litros que se registran de forma habitual en este periodo.
Invernaderos dañados y riesgo para la campaña de flor cortada
La borrasca Kristin ha causado además importantes daños materiales en los invernaderos de Lebrija, lo que está poniendo en riesgo la producción de flor cortada a escasos días de San Valentín, una fecha clave para el sector. González ha subrayado que «la rotura de techos y los daños en las instalaciones han dejado producciones a la intemperie días antes de su recolección».
Esta situación afecta tanto a agricultores como a empresas del sector, que ven comprometida una campaña especialmente significativa desde el punto de vista económico, en un contexto ya marcado por el exceso de lluvias y la saturación del terreno.
