La reapertura del puente de la carretera hacia Dos Hermanas, después de estar cortado por la crecida del río. - Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra

La provincia de Sevilla continúa este jueves bajo la influencia del episodio de inestabilidad que ha dejado una noche intensa de desalojos preventivos y cortes de carreteras, especialmente en zonas próximas a cauces, ríos y embalses. Según ha informado el subdelegado del Gobierno en Sevilla, Francisco Toscano, el aviso amarillo por viento permanece activo hasta las 18:00 horas de hoy, con rachas que podrían alcanzar los 70 kilómetros por hora.

Durante la jornada de ayer y la pasada noche, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado han permanecido activadas y plenamente operativas ante el empeoramiento de las condiciones meteorológicas. En este contexto, Guardia Civil y Policía Nacional intervinieron en desalojos preventivos de población en municipios como Écija y El Palmar de Troya, en áreas especialmente expuestas al riesgo de desbordamiento de cauces.

En el ámbito de la red viaria, la situación sigue condicionada por el temporal. En estos momentos hay 16 carreteras cortadas en la provincia de Sevilla. Solo una de ellas pertenece a la red principal, la N-630, en el término municipal de Guillena, que cuenta con una alternativa sencilla. El resto de las vías afectadas corresponden a la red secundaria y, según ha precisado Toscano, no generan, salvo casos puntuales, situaciones de aislamiento de núcleos de población.

El transporte ferroviario continúa suspendido, a la espera de que la operadora complete las revisiones de la red de infraestructuras en la provincia y determine si es posible retomar el servicio con garantías de seguridad. En cuanto al tráfico aéreo, el aeropuerto de Sevilla mantiene su operatividad prevista con normalidad, aunque las autoridades insisten en que la evolución del viento obliga a seguir atentos durante toda la mañana y la tarde.

Desde la Subdelegación del Gobierno se insiste en extremar la precaución durante la jornada de hoy, evitando acercarse a zonas de ribera y manteniendo una vigilancia constante sobre el nivel de ríos, arroyos y embalses. Asimismo, el aviso amarillo por viento obliga a prestar especial atención al riesgo de caída de ramas, vallas u otros elementos susceptibles de desprendimiento, recomendándose seguir siempre las indicaciones de los servicios de emergencia y de las fuentes oficiales.