Las lluvias intensas y persistentes que se esperan en Andalucía durante los próximos días, asociadas a la llegada de un río atmosférico, podrían provocar inundaciones extensas y prolongadas en la vega baja del Guadalquivir, un fenómeno que, sin suponer la reaparición real del antiguo Lago Ligustinus, sí podría recrear imágenes muy similares a las de aquel gran estuario histórico que ocupó buena parte del suroeste peninsular hace miles de años.

El Lago Ligustinus fue una gran ensenada o laguna costera formada por la desembocadura primitiva del río Guadalquivir, que se extendía entre las actuales provincias de Sevilla y Cádiz antes de ser colmatada progresivamente por los sedimentos del río. Aunque su desaparición es irreversible, el territorio que ocupó sigue siendo una llanura baja, con escasa pendiente y una fuerte vocación natural a la inundación, especialmente cuando se producen episodios meteorológicos excepcionales.

Ese es el escenario que plantean ahora las previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) y de la Junta de Andalucía, que han alertado de la llegada de un río atmosférico capaz de dejar lluvias muy intensas y continuadas durante varios días. A diferencia de los temporales habituales, este fenómeno transporta enormes cantidades de humedad de forma persistente, lo que dificulta la evacuación natural del agua y aumenta el riesgo de desbordamientos, anegamientos y grandes superficies cubiertas por láminas de agua.

En este contexto, campos, marismas y zonas agrícolas del bajo Guadalquivir podrían quedar temporalmente inundadas, generando paisajes que recuerdan al antiguo Lago Ligustinus: amplias extensiones de agua continua, cauces desdibujados y una aparente recuperación del dominio del agua sobre el territorio. Este tipo de imágenes ya se han producido en otros episodios históricos recientes de lluvias excepcionales y podrían repetirse si confluyen precipitaciones persistentes, suelos ya saturados y desembalses generalizados de embalses.

No se trata, por tanto, de que el Lago Ligustinus «vuelva», sino de que la huella de su antigua existencia se haga visible durante unos días como consecuencia de un fenómeno meteorológico extremo. Los expertos insisten en que este tipo de episodios ponen de manifiesto la memoria hidráulica del territorio, recordando que gran parte del valle bajo del Guadalquivir fue, durante siglos, un espacio dominado por el agua.

Ante este escenario, las autoridades han reforzado las medidas de prevención y piden máxima prudencia, especialmente en zonas inundables. El episodio del río atmosférico no solo supone un reto inmediato en términos de seguridad, sino que también ofrece una imagen elocuente de cómo la historia geográfica del territorio puede reaparecer de forma puntual cuando la naturaleza impone condiciones excepcionales.