Los arroceros de la provincia de Sevilla esperan recolectar este año unas 300.000 toneladas de arroz, lo que supone un 50% más que en 2024. La superficie sembrada ha alcanzado el 100% de las 36.500 hectáreas disponibles, después de varios años con restricciones.
El presidente de la Federación de Arroceros, Mauricio Soler, ha explicado que la campaña de recogida se iniciará el 10 de octubre y podría finalizar a comienzos de noviembre, siempre que la climatología lo permita.
Las previsiones para esta campaña son “mucho mejores” que en años anteriores. Según Soler, el río “se está comportando muy bien” y las juntas de regantes gestionan correctamente el agua, lo que ha permitido mejorar las condiciones del cultivo. Además, la mayor disponibilidad hídrica en los pantanos ha reducido la salinidad del agua respecto al año pasado.
Estas buenas expectativas llegan tras varias campañas difíciles: en 2022 solo se sembró el 30% de la superficie; en 2023 no se pudo cultivar por incompatibilidad con la dotación de agua autorizada; y en 2024 la siembra alcanzó el 67% de las tierras.
El riesgo de la “pudenta”
A pesar de los avances, los agricultores se enfrentan ahora al problema de la pudenta, un insecto que daña el grano durante su fase lechosa. “Se está intentando luchar contra él con las pocas armas que hay”, ha señalado Soler, aunque ha confiado en que la calidad del arroz “será estupenda, como todos los años”.
El arroz necesita calor, pero moderado
El presidente de los arroceros ha recordado que el cultivo requiere calor y sol, pero no en exceso, ya que las temperaturas extremas resultan perjudiciales cuando el grano aún está llenándose. En este sentido, ha agradecido que el tiempo se mantenga moderado en las últimas semanas.
En cuanto al mercado, Soler ha apuntado que el arroz ha mantenido este año un precio “muy normal”, aunque ha advertido de que los costes de producción siguen creciendo y “se necesita un precio más justo para nuestro producto”.
