- El pequeño paraíso vegetal de Sevilla que casi nadie conoce pese a estar junto a la muralla
- Una finca oculta y olvidada de Sevilla guarda uno de los actos más valientes de la historia
Construido entre los siglos XIV y XV sobre una fortificación árabe anterior, el Castillo de las Aguzaderas fue concebido para proteger un manantial vital —la Fuente de las Aguzaderas— en el límite de la llamada Banda Morisca durante la Reconquista. A diferencia de otras fortalezas, no se alza sobre un cerro, sino en una hondonada estratégica rodeada de cerros bajos.
Restaurado y declarado Monumento Nacional
En la década de 1960 fue objeto de una restauración integral por parte del Ministerio de Cultura, preservando su planta cuadrada, torre del homenaje, torres esquineras y lienzos murales intactos. Esta intervención lo convirtió en uno de los monumentos medievales mejor conservados de Sevilla. Ya en 1923 había sido declarado Monumento Nacional gracias a los impulsores Feliciano Candau y la Casa de Medinaceli.
Visitable libremente y sorprendentemente accesible
Hoy es de acceso libre, sin horarios ni taquillas, y está abierto día y noche, aunque sin vigilancia oficial. Sorprendentemente, mantiene un estado limpio y libre de pintadas, gracias a su uso local y respeto comunitario. Se puede recorrer el patio de armas, subir a la imponente torre del homenaje y disfrutar de vistas sobre la campiña sevillana desde sus adarves y torres..
Un montaje defensivo completo
El complejo contrasta con la típica construcción elevada: su planta rectangular está flanqueada por cuatro torres cuadradas en las esquinas, mientras que el centro de defensa del manantial contaba con una pequeña torre albarrana y varias torres periféricas —Cote, Bollo, Lopera, Águila, Alocaz, Llado— formando un sistema defensivo redondo..
Aunque no alberga exposiciones permanentes, el castillo es escenario cada verano de la “Noche Flamenca Las Aguzaderas”, organizada por el Ayuntamiento de El Coronil. Esta cita cultural revive el espíritu festivo e histórico del lugar.
Por qué merece visitarse
- Estado de conservación excepcional, fruto de una restauración profunda y mantenimientos posteriores.
- Acceso libre y gratuito, sin restricciones ni taquillas.
- Recorrido accesible por su patio, torres y murallas con vistas sobre la vega y la sierra cercana.
- Conexión patrimonial con la Reconquista y la defensa del agua; una arquitectura amable e imponente en medio del campo sevillano.
